Miguel Ángel Quintanilla Navarro

Diputado del PP en el Congreso de los Diputados

Actualizado a las 14:53h.

El pasado 23 de junio, en la justificación en el Congreso de los Diputados de su Proposición no de Ley relativa al establecimiento del principio de prioridad nacional en las prestaciones públicas, el portavoz de Vox afirmó lo siguiente: «No existe la madre que atiende antes a un desconocido que a su propio hijo. Ni el marido que procura antes el bien de un extraño que el de su esposa. Ni tampoco el chico que no desee que a sus amigos, a sus vecinos, a los compañeros de trabajo les vaya lo mejor posible. Ahí fuera no hay gente que relegue, que arrincone, que menosprecie o que destierre a los suyos… Ahí fuera la gente ordena su vida y sus prioridades a partir de vínculos, de lazos, de deberes, de afectos, de amores, de lealtades o de responsabilidad con los suyos… Ni quieren a todo el mundo por igual, ni piensan en todo el mundo por igual, ni cuando los recursos son escasos los destinan a todo el mundo por igual. Nada de eso. Jerarquizan y priorizan. Y ponen primero a los suyos, a los seres queridos, a los de casa… Nadie entendería a un padre que marginara a sus hijos, no solamente por resultar contra natura, sino porque sería una sangrante elusión de sus deberes y obligaciones, una forma de desligarse y abandonar a los suyos, de dejarles en la estacada.»