0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa proliferación de los grandes incendios, fenómenos considerados extraordinarios hasta que ahora se están convirtiendo en habituales, pasará factura también desde el punto de vista sanitario, con agudizaciones de enfermedades respiratorias crónicas, irritaciones oculares y, a medio y largo plazo, un aumento de crisis de ansiedad patológica y de trastorno por estrés postraumático en la población afectada.Un artículo publicado hoy en la revista AMF de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) sostiene que la expansión de los grandes fuegos provocará el desarrollo de nuevos cuadros clínicos que exigirán un abordaje específico por parte de la atención primaria y la estructura sanitaria, “especialmente por la necesidad de un seguimiento longitudinal de muchos de ellos”.Lee tambiénEl estudio La Medicina de familia ante los incendios forestales, firmado por los médicos José Luis Ramón Trapero, Lucas Matute Zigaran e Ibon Mendiolagaray Bilbao apunta que los incendios forestales provocarán en España una mayor presión asistencial tanto en los hospitales como en la primaria y obligarán a la medicina familiar a incorporar este tipo de emergencias como un nuevo ámbito de competencia clínica.El artículo describe un escenario de futuro próximo a partir del caso hipotético de Carlos, un policía local de 25 años que ha participado en un operativo contra incendios y acude al punto de atención continuada por malestar, tos, disnea y cefalea. Declara haber estado expuesto a temperaturas elevadas y humo abundante, pero no quería consultar. Le han acercado sus compañeros al notarlo extraño.Evacuados en Nules: los desalojos causan trastornos psicológicos M. Bruque / EFELa intoxicación por monóxido de carbono –la principal causa de muerte en los incendios- y la lesión por inhalación de humo son dos de las principales urgencias que deberán reconocer los facultativos, que pronostican un aumento de las agudizaciones de patologías respiratorias crónicasEl estudio alerta también de que en la atención primaria aumentará la cifra de consultas por irritaciones oculares, queratoconjuntivitis y otras lesiones derivadas de la exposición al humo y las cenizas.Médicos de familia pronostican la aparición de nuevos cuadros clínicos que exigirán un abordaje específico“Per el impacto sanitario de los grandes incendios no termina cuando se extinguen”, recalca el trabajo, en alusión a la elevada incidencia de “crisis de ansiedad, ansiedad patológica, depresión y trastorno por estrés postraumático” en las personas que han vivido un gran incendio, “ya sea por la pérdida de sus vivencias, la amenaza sobre sus vidas o la exposición prolongada a una situación de emergencia”.En el hipotético caso de Carlos, una pulsioximetría no revela ninguna alteración, con una saturación de oxígeno al 98%. Falsa normalidad, porque uno de los mensajes más significativos que pretende transmitir el artículo es que una pulsioximetría convencional no descarta una intoxicación grave por monóxido de carbono al no diferenciar la carboxihemogrobina de la oxihemoglobina.La intoxicación por monóxido de carbono, principal causa de muerte directa EFEEn este sentido, reivindican la incorporación de pulsioxímetros y gasometría (prueba para saber cómo funcionan los pulmones, evaluar problemas respiratorios y el nivel de acidez en el cuerpo) en los ambulatorios, a fin de detectar precozmente las intoxicaciones e iniciar el tratamiento o una derivación hospitalaria.Muchas de las secuelas en la salud asociadas a los incendios aparecen semanas o meses despuésMuchas de las secuelas asociadas a los incendios no aparecen inmediatamente, sino al cabo de semanas o meses. Para los autores, la medicina primaria es el estamento ideal para identificar secuelas respiratorias, neurológicas dermatológicas y psicológicas y realizar controles evolutivos.“La atención primaria ocupa una posición estratégica para responder a los efectos del cambio climático sobre las salud de las personas y de las comunidades, integrando asistencia clínica, prevención, educación sanitaria y compromiso comunitario”, afirman.
La factura sanitaria del fuego: enfermedades respiratorias, oculares y trastornos psicológicos
Médicos de familia advierten que los grandes fuegos aumentarán la presión sobre la atención primaria y hospitalaria












