Más contenidoEntre nuevas tendencias para cautivar al mercado, los cafés especiales avanzan al tiempo que el viche traza su ruta internacional con sello ancestral.OLYMPUS DIGITAL CAMERA Foto: Comité de Cafeteros de Seccional Valle.27.07.2026 04:25 Actualizado: 27.07.2026 04:25
La caña de azúcar ya no solo produce alimentos; ahora genera energía renovable, biocombustibles y soluciones de economía circular. El café apuesta por la innovación y los productos de alto valor agregado para conquistar nuevos mercados, mientras que el viche busca consolidarse como un destilado premium con identidad propia y proyección internacional.Aunque pertenecen a sectores diferentes, estas tres cadenas productivas comparten un objetivo: demostrar que la tradición y la innovación pueden convertirse en una ventaja competitiva para la región.Durante décadas, la caña de azúcar estuvo asociada casi exclusivamente a la producción de azúcar. Sin embargo, la agroindustria ha ampliado su alcance hasta convertirse en un referente de bioenergía, economía circular e innovación tecnológica.Para Claudia Calero, presidenta de Asocaña, el sector ha evolucionado hacia un modelo en el que cada componente de la planta tiene un aprovechamiento productivo.“Hoy la caña de azúcar debe entenderse como un producto estratégico para el campo colombiano, del que se derivan alimentos, energía y combustibles renovables y, sobre todo, como una fuente de empleo estable y de calidad para la ruralidad en el suroccidente”, afirma.Actualmente, la agroindustria está presente en 50 municipios de tres departamentos y reúne 12 plantas de producción de azúcar y cogeneración de energía, seis destilerías de bioetanol, alrededor de 12.000 familias cultivadoras y más de un centenar de proveedores especializados. En conjunto, genera cerca de 286.000 empleos.Las cifras reflejan esa diversificación. Durante 2025, el sector produjo dos millones de toneladas de azúcar, de las cuales exportó 624.000 toneladas hacia más de 70 países. Además, fabricó 444 millones de litros de bioetanol y generó 1.929 GWh de energía renovable a partir del bagazo de la caña, de los cuales 880 GWh fueron entregados al Sistema Interconectado Nacional.Pero el potencial aún no se agota. Según Asocaña, el sector podría producir hasta 80 millones de metros cúbicos de biometano, suficientes para cubrir cerca del 40 por ciento del mercado de gas domiciliario del Valle del Cauca, además de desarrollar hidrógeno verde con capacidad para movilizar aproximadamente 85.000 vehículos al año.Gran parte de esta transformación tiene como soporte al Centro de Investigación de la Caña de Azúcar de Colombia (Cenicaña), considerado uno de los centros de investigación agrícola más avanzados de América Latina.Según Claudia Calero, el 99 por ciento de las hectáreas sembradas con caña en Colombia utilizan variedades desarrolladas por este centro de investigación, fruto de décadas de mejoramiento genético para adaptarse a las diferentes condiciones agroecológicas del país.La tecnología también llegó al campo mediante agricultura de precisión y análisis de datos. Cenicaña ha identificado que las 235.000 hectáreas sembradas en el valle geográfico del río Cauca contienen siete zonas climáticas, 167 zonas agroecológicas y 237 tipos de suelo, lo que exige recomendaciones específicas para cada unidad productiva.Para ello dispone de una infraestructura tecnológica con más de 2.000 sensores, 45 estaciones meteorológicas automatizadas, plataformas digitales como Geoportal, GOTAS, CeniClima y Analyzer, además de herramientas basadas en internet de las cosas, georreferenciación e inteligencia artificial.Uno de los resultados más significativos ha sido la reducción de hasta un 50 por ciento en el consumo de agua mediante sistemas inteligentes de monitoreo y riego, mientras que aplicaciones como DataCane y CeniCristal permiten optimizar procesos industriales para disminuir pérdidas y aumentar la eficiencia.“Hemos pasado de tomar decisiones de acuerdo con la experiencia acumulada del productor a complementar con ciencia, modelos predictivos, sensores, inteligencia artificial y análisis de información”, destaca Calero.Café especial tiene nuevas oportunidadesMientras tanto, el sector cafetero también explora nuevas formas de agregar valor. Luz Adriana Chamorro, directora de Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Sevilla y secretaria del Clúster de Cafés Especiales de Sevilla, explicó que los cafés infusionados se han convertido en una de las tendencias con mayor crecimiento dentro del mercado internacional de cafés especiales.Este tipo de productos busca atraer especialmente a consumidores jóvenes y a los llamados coffee lovers, interesados en experiencias sensoriales diferentes, perfiles innovadores y propuestas de consumo más experimentales. No obstante, el fenómeno también genera debate entre los productores tradicionales.“Muchos productores han invertido años de investigación y perfeccionamiento para obtener naturalmente perfiles sensoriales complejos. Desde esa perspectiva, algunos consideran que la adición de sabores mediante infusiones puede desdibujar el valor del trabajo técnico y del desarrollo de atributos intrínsecos del café”, asegura Chamorro.Aun así, desde el Clúster consideran que ambos segmentos pueden convivir siempre que exista transparencia frente al consumidor y una clara diferenciación entre cafés naturales, honey e infusionados.“Si existe un segmento dispuesto a pagar por este tipo de productos diferenciados, los cafés infusionados representan una oportunidad legítima de innovación y generación de valor”, sostiene.Por su parte, Juan Carlos Castro Lozano, director ejecutivo de Invest Pacific, exalta que, a nivel de exportaciones, el café vallecaucano tiene una demanda internacional consolidada: en 2025 las exportaciones alcanzaron 318,2 millones de USD, con Estados Unidos como principal destino, seguido de Alemania y Japón. Esto demuestra que el producto ya cuenta con presencia y reconocimiento en mercados exigentes de distintos continentes.En cuanto a oportunidades de crecimiento, el directivo destaca dos oportunidades principales: diversificación de mercados: ampliar la presencia de compradores internacionales, explorando mercados emergentes en Asia y Medio Oriente. Y valor agregado: impulsar particularmente cafés de especialidad, tostado local y empaque con diferenciación departamental para capturar mayor margen en la cadena de exportación.Entre nuevas tendencias del café, el viche busca proyección internacional con esencia ancestral. Foto:iStock.Viche: ¿el nuevo mezcal?Otro producto tradicional que busca abrirse espacio en los mercados internacionales es el viche, la bebida ancestral elaborada por comunidades afrodescendientes del Pacífico colombiano. Sin embargo, Ana María Castillo, directora de Conexiones Globales de la Cámara de Comercio de Cali (CCC), advierte que aún existen desafíos importantes. “La primera brecha es regulatoria; la segunda, productiva; y la tercera, de posicionamiento internacional”, señala.En el ámbito regulatorio, considera necesario facilitar la comercialización mediante reglas tributarias claras y una implementación eficiente del marco legal vigente; en tanto que en el frente productivo el reto consiste en garantizar calidad constante sin perder el carácter artesanal que distingue al viche.“Desde la Cámara de Comercio de Cali, junto con la Fundación MARGEN y el BID, estamos acompañando a familias y asociaciones vicheras de Buenaventura para fortalecer esas capacidades productivas”, resalta Castillo.Por su parte, en materia comercial, el desafío será construir una marca país que permita contar la historia cultural detrás de esta bebida y posicionarla como patrimonio biocultural del Pacífico.Un estudio elaborado por la Cámara de Comercio de Cali identifica seis factores clave que explican el éxito internacional de otros como el mezcal y la cachaza: formalización jurídica, organización colectiva, valorización cultural, aprendizaje institucional, internacionalización selectiva y modernización de la cadena sin perder su esencia artesanal.El estudio también destaca varias fortalezas con las que ya cuenta el viche. Entre ellas, un marco legal que reconoce la exclusividad de su aprovechamiento económico por parte de las comunidades afrodescendientes del Pacífico, mercados de entrada identificados como Estados Unidos y España, y una narrativa de sostenibilidad respaldada por el hecho de que más de la mitad de la producción está liderada por mujeres.“El Viche no compite con el Mezcal por volumen: compite por reputación. Y la reputación, a diferencia del arancel, no se negocia en un tratado; se construye en el territorio”, resume el estudio de la Cámara de Comercio de Cali.Caña, café y viche: tres industrias que reinventan el campo con sostenibilidad y sello global. Foto:iStock. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






