Mientras Rusia se preparaba para invadir Ucrania en 2022, las agencias de inteligencia estadounidenses y británicas dieron la voz de alarma.
Sin embargo, algunos de sus homólogos europeos no estaban convencidos.
Entre los escépticos se encontraba el servicio de inteligencia militar sueco, conocido como must, que durante mucho tiempo se había enorgullecido de su profundo conocimiento de las fuerzas armadas rusas.
Junto con los jefes de espionaje de Francia y Alemania, los superiores de must consideraron que lanzar una guerra a gran escala era demasiado arriesgado e irracional como para que Vladimir Putin, presidente de Rusia, lo aprobara.
Ahora Suecia quiere asegurarse de no repetir jamás ese vergonzoso error.









