Más contenidoStartups, centros especializados junto con talento local del Departamento están llevando el conocimiento hacia negocios globales.En el valle geográfico del río Cauca, un cultivo centenario se moderniza con radares, algoritmos y agricultura de precisión, gracias a Cenicaña. Foto: Cámara de Comercio de Cali.27.07.2026 03:26 Actualizado: 27.07.2026 03:26
En Palmira, una raíz puede convertirse en un dato. Durante 20 meses, investigadores han seguido qué ocurre en los primeros centímetros del suelo cuando el arroz se combina con forrajes de raíces profundas. La información se cruza con inteligencia artificial para medir cuánto carbono almacena la tierra y cómo producir mejor ante un clima incierto.La escena ocurre en el campus de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, y resume una transformación. El departamento del Valle del Cauca conserva el peso de la caña, la industria y Buenaventura, pero suma otra ventaja: centros científicos, empresas y emprendimientos capaces de convertir problemas productivos en tecnología.El Valle pasó de 104 startups en 2023 a 266 activas en el Colombia Tech Report 2025-2026, un crecimiento cercano al 156 por ciento. Cali llegó al puesto 212 del Global Startup Ecosystem Index 2026 de StartupBlink, tras subir 65 posiciones. Su ecosistema creció 104,3 por ciento en un año, la mayor tasa entre las ciudades latinoamericanas del ‘top’ 300.“El Valle del Cauca ha fortalecido de manera importante sus capacidades para innovar en los últimos años”, dice Vivian Argueta, vicepresidenta de Transformación Empresarial de la Cámara de Comercio de Cali. Para ella, la región empieza a especializarse en áreas ligadas a su economía y a problemas con mercado.Cuando el campo aprende a leer los datosCenicaña muestra este cambio. En el valle geográfico del río Cauca, un cultivo centenario ya incorpora radares, algoritmos y agricultura de precisión. El centro ha trabajado con tecnología LiDAR y sistemas RTK para levantar la topografía de predios, usa aprendizaje automático para estimar propiedades del suelo y ha evaluado radar SAR para medir humedad en caña.No es tecnología para una vitrina. La pregunta es cuánto agua usar, dónde fertilizar, cómo anticipar enfermedades y sostener la productividad ante cambios del clima. En 2025, el ICA y Cenicaña reforzaron su trabajo conjunto en vigilancia y diagnóstico fitosanitario.En el CIAT, un proyecto de secuestro de carbono en suelos combina monitoreo, mejoramiento vegetal e inteligencia artificial. En Palmira, los investigadores hallaron aumentos de carbono orgánico en los primeros 10 centímetros bajo tratamientos con forrajes de raíces profundas y rotaciones de arroz. El objetivo es capturar más carbono sin perder productividad.Jeimar Tapasco, científico principal de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, cree que el Valle puede consolidarse como polo agroalimentario y agroindustrial de Colombia y América Latina. El reto, advierte, es lograr que esa capacidad científica salga de los centros de investigación y llegue a más fincas.“El Valle cuenta con un ecosistema científico y empresarial único en el país, pero aún es necesario ampliar la adopción de tecnologías digitales, agricultura de precisión, inteligencia artificial y servicios climáticos, especialmente entre pequeños y medianos productores”, señala Tapasco.Para Argueta, la oportunidad está en sectores donde la región puede diferenciarse. “El Valle comienza a consolidar ventajas competitivas en áreas estratégicas como FoodTech, HealthTech y Bioenergía”, afirma. La clave es que universidades, compañías y startups dejen de operar como islas y conviertan conocimiento en empresas escalables.El CIAT une monitoreo, mejoramiento vegetal e IA en proyecto de secuestro de carbono en suelos. Foto:CIATCiberdefensa con sello caleñoLa otra cara del laboratorio vallecaucano está ante una pantalla. En Cali hay especialistas contratados para intentar vulnerar sistemas antes de que lo haga un delincuente. Es ‘hacking’ ético: pruebas autorizadas que buscan fallas, simulan ataques y permiten corregir fallas.Itech S.A.S., firma de seguridad digital, es uno de esos casos. La Cámara de Comercio de Cali la ha destacado por su trabajo con ‘hackers’ éticos. Según cifras divulgadas a esa entidad, ha trabajado en la reducción de riesgos para más de 80 empresas y capacitado a más de 300 personas.El alcance de ese oficio se entiende en Washington. El Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene en HackerOne un programa oficial de divulgación de vulnerabilidades para que investigadores autorizados examinen activos digitales incluidos en su alcance y reporten fallas. No cualquiera puede atacar una página oficial: hay reglas y permisos. Pero buscar una falla, con autorización, puede ser parte de la defensa.Ese mercado abre una ventana para talento que no necesita estar en Silicon Valley. El problema es que el ecosistema regional todavía tiene dificultades para llevar más compañías a una escala mayor.Según el diagnóstico citado por Argueta, 63 por ciento de las Startups no ha recibido inversión, 60 por ciento opera con recursos propios y 54 por ciento depende de familiares y amigos. Para una empresa que necesita contratar talento o salir al exterior, crecer así puede ser un freno.Financiación: una brecha pendienteLa distancia no es solo de plata. Apenas 11 por ciento de los emprendimientos se apoyó en universidades para investigación y desarrollo o prototipos, mientras solo 9 por ciento surgió desde la academia. Cerca de la mitad de las empresas ve a las Startups como aliadas, pero 30 por ciento formaliza contratos con ellas y 13 por ciento las considera un vehículo de inversión.“El reto para el Valle no es únicamente innovar más, sino consolidar un entorno que facilite la inversión, fortalezca la colaboración entre empresas, academia y Estado, y permita que las soluciones innovadoras lleguen al mercado con mayor rapidez”, advierte Argueta.NIDO, impulsada por la Gobernación del Valle, la Alcaldía de Cali, la Cámara de Comercio y Comfandi, busca conectar Startups, empresas e inversionistas. El Colombia Tech Report 2025-2026 señala que las 266 Startups del departamento representan 12 por ciento del ecosistema nacional; levantaron 4,5 millones de dólares y registraron 11 acuerdos de inversión.Tapasco suma otros pendientes: seguridad física y jurídica, vías terciarias, riego, conectividad digital y centros logísticos rurales. Su hoja de ruta plantea conectar sistemas agroalimentarios, abrir negocios inclusivos, acelerar la transformación tecnológica del agro, preparar la producción frente al cambio climático y atraer inversión.Ahí está la paradoja. El Valle ya tiene instituciones capaces de medir carbono bajo el suelo, digitalizar la agricultura de la caña y formar especialistas que simulan ataques informáticos. Debe perfeccionar las tuberías que llevan ese conocimiento desde un laboratorio hasta una finca, una empresa, un inversionista o un cliente en otro país.La prueba de excelencia no será acumular centros ni subir en un ‘ranking’. Será lograr que una innovación nacida en Palmira o Cali encuentre financiación, pruebe su valor, se convierta en negocio y viaje al mundo. El Valle tiene piezas que pocos territorios reúnen al mismo tiempo. Ahora necesita conectarlas a la velocidad de sus ideas. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






