La experiencia comienza al llamar al timbre de la puerta situada a la izquierda, en la tercera planta de Casa Batlló. Al cruzar el umbral, el bullicio de los visitantes que recorren el resto del monumento se desvanece. Se revela entonces una vivienda donde cada estancia parece esperar a sus habitantes. La mesa está puesta, las sillas aguardan a los comensales y el apartamento deja de sentirse un espacio expositivo para recuperar la atmósfera de un hogar. Por primera vez, Casa Batlló abre al público la última vivienda habitada del edificio de Antoni Gaudí y la convierte en el escenario de Bon Appétit Casa Batlló. Inspirada en la cocina mediterránea y catalana, la propuesta invita a disfrutar de un desayuno o un aperitivo en uno de los espacios más singulares del edificio, para prolongar la visita con la sensación de habitar, aunque sea por un instante, una de las obras más emblemáticas de Gaudí.La planta se despliega como una sucesión de ambientes domésticos que invitan a recorrer la vivienda como si aún estuviera habitada. Un comedor presidido por una gran mesa imperial, un salón de atmósfera relajada, una biblioteca, un dormitorio, una cocina y pequeños reservados recrean el universo cotidiano de la familia Batlló.El Saló Gaudí, uno de los salones principales de la vivienda Bon Appétit Casa BatllóEl bar se convierte en el gran protagonista del recorrido. Visible desde el patio interior a medida que se asciende por las distintas plantas, despierta la curiosidad del visitante sin llegar a revelarse del todo hasta el final de la experiencia. Una vez dentro, el espacio dialoga con el lenguaje estético de Gaudí. Los tonos azul marino evocan el Mediterráneo que inspira la fachada y los interiores de la casa, mientras los espejos multiplican la luz y prolongan la sensación de movimiento.El bar, visible desde el patio interior a medida que se asciende por las distintas plantas, dialoga con los tonos azules escogidos por Gaudí Bon Appétit Casa BatllóEl proyecto de interiorismo, firmado por la diseñadora italiana Paola Navone, incorpora una mirada contemporánea que dialoga con el legado de Gaudí. La paleta de colores remite a la naturaleza, los tejidos aterciopelados aportan calidez, las sillas reinterpretan las formas orgánicas de la arquitectura del edificio y unas lámparas sostenidas por un pie que evoca una cuerda anudada introduce un sutil guiño surrealista.“La planta de este apartamento parece favorecer de manera natural la posibilidad de crear espacios recogidos, de gran intimidad”, explicó Navone. “Espero que los visitantes puedan disfrutar de este espacio guiados por la misma curiosidad que yo sentí al descubrirlo y devolverle una nueva vida”.La experiencia puede disfrutarse en formato desayuno, de 8.30 a 9.45 h, o como aperitivo, entre las 10.00 y las 19.15 h. Además, es posible reservar una sala privada. La oferta gastronómica se estructura en tres menús de distinta categoría. Por la mañana, las propuestas van desde un desayuno sencillo con bollería, café o té, zumo y agua hasta una versión más completa con fruta fresca, yogur, bocadillos de jamón ibérico y una selección de dulces y bocados salados. A partir de las diez, el protagonismo pasa al aperitivo, con opciones que incluyen desde un vermut acompañado de aceitunas, patatas chips y fuet hasta una selección de quesos y embutidos locales o una degustación de tapas clásicas, como pan de coca con jamón ibérico, ensaladilla rusa, gazpacho andaluz, croquetas ibéricas, patatas bravas, tortilla de patata y mini bikinis trufados, maridados con vino, cava, cerveza o refrescos.Lee tambiénParte de la oferta gastronómica disponible en la tercera planta de la Casa Batlló Bon Appétit Casa BatllóLa apertura de este espacio supone uno de los hitos patrimoniales más importantes de Casa Batlló de los últimos años. Los suelos recuperan el dibujo de aquellos que recorrieron habitantes de la casa, mientras motivos florales, ocultos durante décadas por incontables capas de pintura, vuelven a emerger en los techos ondulados diseñados por Gaudí. La tercera planta permaneció habitada por descendientes de la familia Batlló durante más de un siglo y nunca había formado parte del recorrido público. Su restauración, desarrollada durante tres años con un enfoque arqueológico, permitió recuperar buena parte del universo doméstico imaginado por Gaudí. “Nos encontramos con una vivienda muy transformada, pero extraordinariamente completa bajo las capas posteriores. El proceso fue casi arqueológico: retirar, descubrir y recuperar lo que ya estaba allí”, detalló Xavier Villanueva, arquitecto responsable de la restauración.El dormitorio también dispone de una mesa para disfrutar un aperitivo con vistas a la ciudad Bon Appétit Casa BatllóLa experiencia gastronómica puede reservarse directamente a través de la página web de Casa Batlló, adquirirse junto con la entrada o añadirse al finalizar el recorrido. Quienes ya dispongan de un ticket también pueden acceder a la tercera planta antes de concluir la visita abonando un suplemento, lo que les permite descubrir este espacio y, si lo desean, disfrutar de una copa o un aperitivo.La planta se despliega como una sucesión de ambientes domésticos que invitan a recorrer la vivienda como si aún estuviera habitada Bon Appétit Casa BatllóDisponible de martes a sábado, la experiencia completa tiene una duración aproximada de dos horas. La oferta contempla opciones vegetarianas y sin gluten, así como condiciones especiales para familias, con acceso gratuito para bebés de hasta tres años y precio reducido para niños de entre 4 y 12 años.
Casa Batlló abre al público su última vivienda habitada con una experiencia gastronómica
La experiencia Bon Appétit Casa Batlló permite desayunar o disfrutar de un aperitivo en la tercera planta del edificio, un espacio que recupera la atmósfera de un hogar diseñado por Antoni Gaudí









