27/07/2026 a las 01:15h.

Son verdaderas infraestructuras naturales, asediadas cada verano por incendios cada vez más intensos y difíciles de extinguir. Sin embargo, nuestros bosques también son auténticas fábricas de recursos inagotables, que bien gestionadas podrían convertirse en negocios rentables y sostenibles. La fórmula para acabar (o por ... lo menos atajar) con las llamas que los arrasan en los meses estivales y, al mismo tiempo, dar un impulso económico a las comunidades locales. Más allá de los aprovechamientos tradicionales, como la madera —que hoy además renace con un fuerte componente tecnológico para erigirse en el gran material estructural de los edificios del futuro—, el papel y cartón, o la recolección de setas, la bioeconomía forestal está permitiendo obtener de los montes productos muy innovadores y de gran valor añadido. Desde fibras textiles, como el lyocell, por las que apuestan gigantes como Inditex, hasta madera traslúcida que podría sustituir el vidrio y el plástico. También se produce nanocelulosa para paneles de las puertas y techos de los automóviles, biomasa para generar energía y soluciones como el biochar que está entrando en el mercado como fertilizante o los taninos para la alimentación animal, entre otras muchas aplicaciones. A todo esto se suma su papel como sumideros de carbono, lo que convierte a los bosques en una inversión atractiva para las grandes corporaciones que necesitan compensar sus emisiones.