0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialChanclas, bañadores, arroz y brindis. Un cumpleaños playero. Panzas generosas por falta de esfuerzo o a pesar de él. Calvicies, canas, patas de gallo y otros destrozos atribuibles a la causa más natural de todas: el tiempo. Cerveza y Mediterráneo. Pero al natural y sin la impostada perfección del anuncio más celebrado del verano. Del pañal a la madurez siempre en comandita. La cuadrilla de toda la vida. L’Estany. El mismo mar en el que aprendimos a flotar, algunos incluso a nadar, cuando los socorristas eran sólo personajes televisivos de las series estadounidenses y la bandera roja no prohibía el baño, pues no era más que el trapo de los comunistas. Entonces las playas eran sólo nuestras. Ahora las compartimos con las gentes de Instagram venidas de todas partes. La belleza de un lugar también paga un precio cuando sale del armario: las ganas de manosearla de quien no la entiende ni lo pretende, pues solo aspira a postearla.Narcís SerratEl aniversario circula por los derroteros de siempre. Nos sabemos de memoria los pecados, los defectos, las virtudes. Somos, por así decirlo, la misma esencia repartida entre diferentes cuerpos. Caracteres opuestos y vidas dispares, pero amamantadas de inicio por el mismo salitre y las mismas calas. Compartimos áncora, aunque cada uno aguante su cabo. La amistad que nace en los parvularios obliga a una exigente desnudez de todos con todos. Nada por descubrirnos, pues todo ha estado siempre permanentemente a la vista. Privilegio y condena. Inentendible para quien no dispone del patrimonio humano que lo amarra a uno a un lugar.En los pueblos de mar se bebe más de la cuenta. Quizás es una herencia de los piratasEl regalo para el cumpleañero es un kayak. Quien lo recibe está en la edad de plantarle cara todavía a Cronos. Un empujoncito para que trabaje los músculos del tren superior y mantenga firmes los pectorales. Amén de un acelerador de un bronceado que, a decir verdad, no necesita; pues su apariencia ha sido siempre la de un falso turco. Besos, fotografías y conversaciones a gritos. El carajal de siempre. En los pueblos de mar se bebe más de la cuenta. Quizás es una herencia de los piratas, que en el Golf de Sant Jordi anduvieron activos hasta el primer tercio del siglo XIX.Agotada la sed, y las fuerzas, cada uno regresa a sí mismo y a lo suyo. Aunque esto sea solo un decir, pues las manos que se agarran de niño no lo sueltan a uno jamás. Para bien y para mal.
Aniversario playero, por Josep Martí Blanch
Chanclas, bañadores, arroz y brindis. Un cumpleaños playero. Panzas generosas por falta de esfuerzo o a pesar de él. Calvicies, canas, patas de gallo y otros destrozos atribuibles a la causa más natural de todas: el tiempo. Cerveza y Mediterráneo. Pero al natural y sin la...








