A simple vistaYa s� que hab�is quedado con los amigos, ya s� que no os da la vida; pero estar�a bien que os paraseis un rato a mirar en rededorUna tarta de cumplea�os.Actualizado Mi�rcoles,

junio

23:01Audio generado con IAYa s� que sois mayores de edad, ya s� que ten�is un mont�n de cosas que estudiar, ya s� que hab�is quedado con los amigos, ya s� que hay entrenamiento de rugby, ya s� que solo se tienen 19 o 22 a�os una vez, ya s� que me quejo mucho, ya s� que os he dicho cinco veces que cerr�is el grifo de la ducha -qu� pesao-, ya s� que no os da la vida, ya s�, ya s�, ya s�, ya s�, ya s�; pero estar�a bien que os paraseis un rato a mirar en rededor.Me conformar�a con la quinta parte de la atenci�n que le dedic�is al tel�fono m�vil, con un tercio de la conversaci�n que volc�is sin parar en Instagram, con la mitad de la indulgencia que mostr�is cuando el error no lo comete vuestro torpe padre.Y sin embargo...Y sin embargo esta semana hemos celebrado vuestros dos cumplea�os y da gusto veros tan mayores, tan arrolladoramente sanos, tan plenos, tan decididos con vuestra hoja de ruta, tan alegres cuando hac�is el bestia y peligra el sof�, tan buena gente. A pesar de esa forma de mierda de ten�is de hacer la cama, a pesar de los gestos a veces airados, a pesar de no entender una verdad absoluta: que los calzoncillos sucios carecen de dos patitas que los conduzcan de un modo autom�tico al interior de ese extra�o electrodom�stico denominado lavadora.�Un mundo donde los viejos trabajan y los j�venes duermen, antes no se hab�a visto jam�s (...). La suya es una inmovilidad de conquistadores, no de derrotados: se sienten due�os del mundo porque ya lo tienen todo a su alcance�, escrib�a Michele Serra en su hilarante y melanc�lica novela Los cansados. �Intentar convencer a un hijo adolescente de que el esfuerzo es un valor es la tarea m�s imposible y solitaria del mundo�.(...)No nos caben las cosas ya: las vuestras, las nuestras, las conjuntas, las pasadas, acaso tampoco las futuras. Porque crecer es ir amontonando olvidos y avanzando sutiles y necesarias formas de despedida.Y aqu� estamos.Desandando, desambicionando, deconstruyendo, vaciando el nido. Un poco como en esas pel�culas que se proyectan hacia atr�s a c�mara superlenta en un cuarto a oscuras hasta que aparece una maceta vac�a o un huevo todav�a sin romper.Por qu� ser� que del trastero hemos tirado balones desinflados y pel�culas en VHS, por qu� ser� que hemos tirado ropa peque�a y material de construcci�n, por qu� ser� que hemos tirado un esqueleto que coleccionasteis por entregas en el quiosco y tambi�n una l�mpara vieja y muy poco m�gica; por qu� ser� que hemos tirado todo eso, digo, pero vuestra madre se resiste a tirar vuestros primeros cuadernos -decenas de cuadernos, cuadernos en los que dibujabais cuatro monigotes cabezones, cuadernos en los que hay redacciones sobre el �ltimo verano o algo que os hizo un mont�n de cosquillas-, como si agarrarse a aquella caligraf�a tan mal escrita (pero tan bonita) significara algo.