Actualizado a las 01:34h.
Cierro los ojos y veo una Tierra de Campos que no existe. Existen los caminos, los palomares y los girasoles, pero he desdibujado sus límites para cambiarlos por magia, convirtiendo mi infancia en Macondo. No es esta una tierra bonita, no es verde y amable ... como los pueblos de los cuentos. No hay valles bucólicos y cuando alguien pasa con el coche lo desprecia de modo sistemático. Lo llaman secarral, desierto, paisaje infame. Quizá tengan razón, Tierra de Campos es eso y mucho más.
Agricultura
Infancia
Tiempo












