Si hace apenas una década y media nos hubieran dicho que se daría voz en ciertos medios de comunicación a los terraplanistas, que un puñado de personajes públicos con tirón denunciaría que las estelas de los aviones son en realidad planes de modificación del clima por medio de agentes químicos, o que las vacunas contienen microchips de rastreo, no nos lo hubiéramos creído. En un mundo delirante, las convicciones lo son aún más, y cuando la falta de pruebas es una prueba es que estamos en proceso de derribo. Sin embargo, nos llegó una pandemia impensable y las teorías, procedentes del miedo, casi como cualquier fanatismo, empezaron a campar a sus anchas, multiplicadas además por un mundo hiperconectado de gente solitaria, valga la paradoja.Por todo ello resulta tan interesante que una película comercial de entretenimiento haya fijado su esencia en un tema tan complejo. Los creyentes, de estreno exclusivo en Netflix, escrita por Carlos Montero y Darío Madrona, y dirigida por Roger Gual, acude a la conspiranoia contemporánea desde la más absoluta cotidianidad. Un padre recién jubilado, con mucho tiempo al día para darle al coco y a los bajos fondos de internet, a las relaciones peligrosas y a la escucha idiota, enfrentado a una hija treintañera que vuelve a casa después de dos años en Berlín para el entierro de su madre, muerta por una caída en la bañera. Un pueblo del norte español, una familia como la de cualquiera. La película no descubre la pólvora, está asentada en una estructura de intriga repetida una y mil veces desde La semilla del diablo, y el trecho final decae en calidad respecto del resto del relato, pero Los creyentes es un apañado producto para todos los públicos, cuya fuerza mayor reside en el tema elegido.Cuando hace unos meses se estrenó Bugonia, sátira política de Yorgos Lanthimos, sentimos que los zumbados conspiranoicos de un poblacho estadounidense de mala muerte que secuestraban a la presidenta de una gran compañía biotecnológica, convencidos de que se trataba de una alienígena del sistema Andrómeda decidida a destruir la Tierra, eran reconocibles. Pero así está el mundo. De modo que el mismo sentimiento nos invade con el guardia civil retirado que interpreta Jose Coronado, horas y horas encerrado en el ático de su casa. “Yo me informo”, le espeta a su hija cuando esta comienza a sospechar que la muerte de su madre pudo no haber sido un accidente, y que su padre, con el que le une tanto cariño como una evidente distancia, no parece el mismo. Pero la gente cambia y los caracteres se agrian. Y, como en Bugonia, los personajes resultan veraces. Stéphanie Magnin, la chica que dejaba Los Planetas en Segundo premio, es la verdadera protagonista porque el relato se sostiene en sus sensaciones, su mirada, sus recelos y sus razonamientos de sentido común (ella deberíamos ser nosotros), y muestra variedad de matices, desde el terror de género hasta la naturalidad, junto a ese “follamigo” de juventud convertido ahora en el clásico tercer vértice de la intriga. Coronado, sobrio y capaz, viejo zorro, cumple de sobra con su rictus avieso. Y el astuto guion de Madrona y Montero (exitoso creador de Física o química y Élite), demasiado académico en sus pasos y en sus ramificaciones de thriller, pero sugestivo en su retrato de personajes y situaciones, lleva a la película hasta un desenlace más discutible. Quizá concluyente en lo metafórico y lo crítico acerca de la conspiranoia, aunque mucho más romo en cuestión de puesta en escena, cuando se pasa a la acción final, entre la falta de presupuesto de producción y la falta de ideas de dirección.A la eficaz película de Gual, que desde la magnífica y ya lejana Smoking Room (2002, codirigida con Julio D. Wallovitz) se ha ido refugiando en las series de televisión, le sobran las insistentes tomas con dron de casi cualquier producto de Netflix. Sin embargo, también hay que agradecerle algo no tan habitual: el entretenimiento comercial ligero sobre un tema adulto y trascendente.Los creyentesDirección: Roger Gual.Intérpretes: Jose Coronado, Stéphanie Magnin, Alberto Olmo, Mabel del Pozo.Género: intriga. España, 2026.Plataforma: Netflix.Duración: 100 minutos.Estreno: 24 de julio.
‘Los creyentes’: la compleja conspiranoia en una ligera y eficaz intriga de entretenimiento
Un padre recién jubilado, con mucho tiempo al día para darle al coco y a los bajos fondos de internet, enfrentado a una hija treintañera que vuelve a casa después de dos años para el entierro de su madre










