La pseudociencia y la desinformación cautivan a muchas personas en espacios de bienestar ‘new age’. Tres comunicadores vinculados al yoga estudian, en un libro del que ‘Ideas’ adelanta un extracto, los fraudes que circulan entre algunos desencantados con la medicina tradicional
Enfrentarse a la conspiritualidad requiere admitir que esta construye un relato mucho más seductor que el que la mayoría de los expertos en salud pública logra articular. En una época dominada por las plataformas de streaming, los memes virales y los tuits incendiarios, la conspiritualidad funciona como una religión digital que entreteje misterios en el contexto de una narrativa cautivadora. Invita...
a sus seguidores a un viaje de búsqueda de sentido, marcado por rituales de despertar y un flujo constante de revelaciones. Ese recorrido comienza en un pasado idealizado, donde la existencia humana se vivía en armonía con la tierra y los ritmos naturales y donde la enfermedad se interpretaba como una prueba espiritual de purificación, ajena a la intervención de médicos, tecnócratas o banqueros.
El relato continúa con la pérdida de esa armonía orgánica, una decadencia que habría comenzado, al menos, en el siglo XIX, cuando los líderes de la incipiente industria farmacéutica desacreditaron las medicinas tradicionales y los rituales espirituales fueron despojados de su valor por académicos y burócratas. Entonces, igual que ahora, la vacunación ocupaba un lugar central en la narrativa. Como señala Eula Biss en su extraordinario libro Inmunidad, algunos consideraban que la cicatriz que dejaba la vacuna contra la viruela era la marca de la bestia. Varios clérigos de la época advertían que el Estado y ciertas filosofías materialistas estaban invadiendo el cuerpo, y comparaban la vacunación con una especie de inyección del pecado cuyo fin era doblegar al alma.






