Cada vez más familias en España conviven con un fenómeno silencioso: progenitores que, atrapados por la soledad y las horas frente a las pantallas, se sumergen en bulos y conspiraciones que ponen en riesgo la armonía del hogar
Cuando lancé una petición en redes sociales para recoger testimonios sobre padres y madres atrapados en teorías conspiranoicas y bulos, recibí una avalancha de mensajes: historias que retrataban un fenómeno cada vez más extendido y del que apenas se habla. Andrea, por ejemplo, describió así la transformación de su padre, de 72 años: “Siempre ha sido partidario del PP, pero desde hace unos años está totalmente radicalizado. No vota a Vox porque se siente muy comprometido con el PP, pero su discurso es de extrema derecha.
830.html" data-link-track-dtm=""> Todo el contenido que ve por redes sociales se lo cree sin ningún tipo de reflexión previa. Parece que el odio que se ha gestado en su interior hacia la izquierda es tan fuerte que la emoción lo invade todo”. La relación padre-hija se ha convertido en un campo minado desde entonces. “Intento contenerme, también por mi madre, que me lo pide porque ‘no le voy a hacer entrar en razón’, pero me cuesta no responder a las barbaridades que suelta”, afirma.






