EditorialLlevar el ganado a los corrales, agrupar manadas y someterlas a las leyes del Llano, un secreto que vive en fundos y hatos.Ganado y vaqueros hacen retumbar la llanura en el trabajo de llano. Una tradición anual que cobra fuerza en época de invierno para reunir y organizar a la manada. Foto: Leandro Mahecha23.07.2026 00:33 Actualizado: 23.07.2026 00:33

Es una ley del Llanero obedecer lo que dictan las costumbres y tradiciones de quienes viven en esas inmensas planicies de Colombia y Venezuela. Practicarlas y cumplirlas son protocolos inobjetables que los vaqueros hacen con empeño.En sus faenas de campo, cada cual tiene una tarea por cumplir como ocurre con cualquier músico de una orquesta sinfónica.Para el encierro de ganado, afinan muy bien sus preciados instrumentos (la soga, el rejo y el caballo) y los integran a esa sinfonía que, entre galopes, cantos de vaquería y corcoveos, sale de la manada. Cada uno lo hace a su modo. El cabrestero, por ser el más experimentado y conocedor, guía la marcha al frente del rebaño. Los punteros, van a los lados del cabrestero y su función es frenar a las reses que intentan adelantarse o desviarse del camino.Los traspunteros, son los vaqueros que cabalgan justo detrás de los punteros, asegurando que el ganado no se salga de la ruta establecida ni se disperse por los lados. Los orejeros que, con su soga y su destreza, se convierten en ágiles vaqueros que enlazan y hacen regresar al rebaño a cualquier animal que intente escapar.El caporal y los culateros, que van en la parte de atrás del lote de animales. Los culateros van cantando y silbando para que el ganado avance, mientras que el caporal, como el gran director de orquesta, observa todo desde ese gran podio cuadrúpedo que relincha y trota tras el ganado. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.