El calor extremo obliga al corazón a aumentar la frecuencia cardíaca y puede predisponer a arritmias, incluso en personas sin enfermedades previas. El rinón también se ve afectado al recibir menos agua, porque se aumenta el riesgo de infecciones urinarias y eso puede derivar en daño renal crónico./ (Imagen Ilustrativa Infobae)La deshidratación representa un riesgo directo para órganos vitales como el riñón y el corazón, advirtió el médico intensivista Emilio Salazar en entrevista con Radio YSKL. Según el especialista, las altas temperaturas y el consumo insuficiente de líquidos pueden desencadenar fallas en el funcionamiento de estos órganos, con consecuencias potencialmente graves para la salud.Durante la conversación, Salazar explicó que el incremento de las temperaturas, un fenómeno cada vez más frecuente en El Salvador y la región, exige especial atención a los hábitos de hidratación. El especialista señaló que, ante jornadas de calor extremo, el organismo pierde agua rápidamente, lo que afecta el equilibrio interno y fuerza a órganos como el corazón a trabajar con mayor intensidad. PUBLICIDAD“El corazón, para ayudar a enfriar el cuerpo, aumenta su frecuencia cardíaca. Esto predispone a arritmias cardíacas, incluso en personas sin enfermedades previas”, afirmó Salazar durante la entrevista matutina.El intensivista remarcó que el golpe de calor puede tener consecuencias inmediatas sobre el sistema nervioso y cardiovascular. Ante exposiciones prolongadas al sol o actividades físicas en ambientes calurosos, las personas pueden experimentar síntomas como sudoración excesiva, dolor de cabeza, irritabilidad y, en casos avanzados, desmayos. Los niños menores de seis años y los adultos mayores de 65 son los grupos más vulnerables frente a la deshidratación y el calor extremo./ (Imagen Ilustrativa Infobae)“Un desmayo es una desconexión del cerebro por el incremento de la temperatura. No debe tomarse a la ligera, ya que puede ser la antesala de complicaciones mayores como convulsiones o coma”, puntualizó el especialista.PUBLICIDADLa afectación renal constituye otro de los peligros vinculados a la deshidratación. Salazar destacó que el riñón, al recibir menos agua, se ve obligado a filtrar sangre más concentrada, lo que incrementa la posibilidad de infecciones urinarias y daño renal crónico. “Muchos pacientes llegan con infecciones severas de vías urinarias. El daño renal crónico puede establecerse tras someterse de forma repetida a periodos de deshidratación”, explicó el intensivista.El médico hizo hincapié en que niños menores de seis años y adultos mayores de 65 conforman los grupos más vulnerables. Los niños, por su tamaño corporal reducido y su tendencia a no advertir los síntomas, pueden deshidratarse con mayor rapidez. Por su parte, los adultos mayores pierden sensibilidad frente al calor y pueden no manifestar molestias hasta que aparecen complicaciones. “En adultos mayores con insuficiencia renal, hipertensión o diabetes, el riesgo se multiplica”, subrayó Salazar en el espacio radial.PUBLICIDADEl especialista recomendó medidas preventivas para evitar complicaciones. Propuso mantener una hidratación constante, usar ropa fresca y ligera, y evitar actividades al aire libre entre las 10 de la mañana y las cuatro de la tarde, cuando las temperaturas alcanzan sus máximos. Además, sugirió adaptar los horarios de actividades físicas y escolares para reducir la exposición al calor, recomendación que, según el propio Salazar, debería formar parte de la planificación institucional.Emilio Salazar, médico intensivista, recomendó mantener una hidratación constante, usar ropa fresca y evitar actividades al aire libre entre las 10 de la mañana y las cuatro de la tarde./ (Radio YSKL)El consumo de agua segura fue otro de los ejes tratados durante la entrevista. El intensivista advirtió sobre los riesgos de ingerir líquidos de procedencia dudosa, ya que pueden introducir bacterias o virus que provocan enfermedades gastrointestinales. “Tras periodos vacacionales, siempre observamos aumento de casos de diarrea. La calidad del agua es fundamental para prevenir este tipo de infecciones”, sostuvo el médico.PUBLICIDADEn relación con quienes evitan beber agua por la falta de acceso a baños públicos, el especialista indicó que esta práctica puede agravar el estrés de órganos como el riñón y el corazón. “No es recomendable restringir la ingesta de agua. Hay que buscar soluciones prácticas para mantener la hidratación y, al mismo tiempo, garantizar la higiene”, recomendó el galeno.Finalmente, el especialista reiteró la importancia de la vigilancia constante sobre los síntomas de deshidratación, especialmente en personas de riesgo. Insistió en que cualquier manifestación de malestar, confusión, fatiga o cambios en el estado de ánimo debe servir como señal de alerta para actuar de inmediato. “La prevención y el conocimiento son las mejores herramientas para cuidar la salud frente al calor y la deshidratación”, concluyó el experto.PUBLICIDAD