La sentencia del caso Mascarillas ha marcado el camino. Condena durísima contra los corrompidos –José Luis Ábalos y Koldo García– y exoneración para el corruptor –Víctor de Aldama–. Las reglas del juego están claras y quien las quiera seguir tiene opciones de evitar la cárcel. Es lo que han hecho los dos Martínez del caso Plus Ultra.El empresario Julio Martínez Martínez declaró ayer ante el juez que creó la empresa Análisis Relevante para ejercer de intermediario y cobrar las contrataciones que se le hacían al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. En la víspera, el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, confirmó estos pagos para lograr a cambio el préstamo del Gobierno para su compañía. Incluso llegó a decir que fue el propio Zapatero quien se puso en contacto con él para ofrecerle ayuda para salvar la aerolínea.El empresario Julio Martínez Martínez, acompañado por su abogada en la Audiencia NacionalDani DuchSerá la palabra de estos dos empresarios contra la del expresidente. El problema para Zapatero es que el rastro del dinero es inequívoco. Plus Ultra pagó a Análisis Relevante y esta empresa a él bajo el subterfugio de informes de consultoría. El juez tendrá que dilucidar si ello es un delito o no pasa de ser una actuación de lobbista espabilado. Sobre la implicación del Gobierno, hay suficientes argumentos de la Intervención General del Estado, el Tribunal de Cuentas y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que no se pueda hablar de prevaricación. Hay que recordar que el rescate a esta aerolínea alcanzó los 53 millones de euros, pero que el Ejecutivo ayudó por los efectos negativos de la covid a otras muchas empresas con un montante que alcanzó los 3.255 millones.Pero más allá de la investigación judicial, lo que hay es un torpedo en la línea de flotación de la credibilidad de Zapatero. Si se confirman las sospechas, el expresidente habría mentido a todo el mundo, al juez, al Senado y en su primera y única intervención pública. Esta es la peor mancha para él, para el Gobierno y para el socialismo español. Se puede hacer la bola más grande o se pueden admitir los errores. Lo que ya no se puede hacer es esconder la mancha. Es demasiado evidente.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992