La econom�a espa�ola necesita cambiar de din�mica: la prioridad deber�a ser crear un entorno que incentive la inversi�n privada.Si observamos las econom�as que han logrado converger de manera sostenida hacia mayores niveles de renta, productividad y bienestar, todas comparten un rasgo esencial: invierten m�s. No es una casualidad. La inversi�n es el motor que permite incorporar nuevas tecnolog�as, aumentar el capital productivo, mejorar la competitividad de las empresas y, en �ltima instancia, elevar los salarios, la renta per c�pita y la capacidad del Estado para financiar unos servicios p�blicos de calidad y el sistema de pensiones. Sin inversi�n no hay productividad, y sin �sta no existe crecimiento sostenible ni mejora de la prosperidad.Espa�a, sin embargo, lleva a�os instalada en una preocupante aton�a inversora. Desde 2018, la inversi�n se ha mantenido estancada en torno al 20% del PIB, una cifra insuficiente para un pa�s que aspira a converger con las econom�as m�s avanzadas de Europa. Lo m�s llamativo es que este estancamiento se ha producido a pesar de haber recibido el mayor volumen de fondos europeos de nuestra historia reciente, de haber aumentado en m�s de medio bill�n de euros la deuda p�blica, y de tener la mayor recaudaci�n de la historia. La conclusi�n es inevitable: o esos recursos no han servido para elevar la inversi�n agregada o, de no haber existido, �sta habr�a registrado un comportamiento todav�a peor. En cualquier caso, decepcionante.La comparaci�n con otros pa�ses evidencia la magnitud del problema. Polonia, que contin�a acerc�ndose con rapidez a los niveles de renta de la Europa del euro, mantiene una inversi�n cercana al 25% del PIB. Corea del Sur era un pa�s con una renta por habitante muy inferior a la espa�ola hace apenas unas d�cadas; hoy nos supera ampliamente gracias a una estrategia continuada de inversi�n, innovaci�n y mejora de la productividad, con tasas de inversi�n pr�ximas al 30% del PIB. En la OCDE, Espa�a ocupa el puesto 32 de 38 en peso de la formaci�n bruta de capital en el PIB. La prosperidad no surge por generaci�n espont�nea, requiere un esfuerzo inversor sostenido durante a�os.La pregunta es obvia: �Por qu� Espa�a no invierte m�s? La respuesta no puede reducirse a un �nico factor, pero s� existe un denominador com�n: el deterioro del clima empresarial. La inversi�n necesita confianza, estabilidad y expectativas razonables de rentabilidad. Cuando un pa�s transmite inseguridad jur�dica, incrementa de forma continuada la presi�n fiscal, multiplica la carga regulatoria, presenta un caos en el acceso a la red el�ctrica, y convierte el Bolet�n Oficial del Estado en un instrumento de intervenci�n econ�mica, el resultado es previsible. Los proyectos se retrasan, los inversores buscan destinos m�s atractivos y las empresas reducen sus planes de expansi�n.Durante los �ltimos ocho a�os hemos asistido a una creciente hostilidad hacia la actividad empresarial, acompa�ada de una narrativa pol�tica que presenta el beneficio privado como un problema, en lugar de entenderlo como una oportunidad y como la condici�n necesaria para generar inversi�n, empleo y crecimiento. Sin rentabilidad no existe inversi�n y sin esta no mejora la productividad.Espa�a exporta ahorroExiste, adem�s, un indicador especialmente revelador. Espa�a est� exportando ahorro. Hoy, el ahorro nacional, adem�s de financiar d�ficit p�blico y la inversi�n nacional, est� financiando inversiones en econom�as m�s desarrolladas que la nuestra, lo que muestra la falta de confianza o de proyectos en los que invertir en nuestro pa�s. Se trata de una de las mayores paradojas de la econom�a espa�ola. Un pa�s cuya renta per c�pita contin�a por debajo de las econom�as m�s avanzadas, en vez de captar inversi�n, financia el crecimiento de pa�ses con mayores niveles de riqueza, se�al inequ�voca de que nuestro marco econ�mico no ofrece suficientes oportunidades atractivas de inversi�n. La situaci�n resulta todav�a m�s preocupante si analizamos la composici�n de la inversi�n. Dentro de la formaci�n bruta de capital se incluye tambi�n la construcci�n de viviendas, imprescindible para reducir el enorme d�ficit residencial que sufre Espa�a, pero cuyo impacto sobre la productividad es muy diferente al de la inversi�n en maquinaria, tecnolog�a, digitalizaci�n o bienes de equipo. Si aislamos la inversi�n verdaderamente productiva, la distancia respecto a las econom�as m�s din�micas es a�n mayor.Ni siquiera las previsiones oficiales permiten ser optimistas. El cuadro macroecon�mico del Gobierno anticipa una desaceleraci�n progresiva del crecimiento de la inversi�n durante los pr�ximos ejercicios y reconoce impl�citamente un escenario de escaso avance de la productividad, en el que el crecimiento econ�mico descansa sobre el aumento del empleo y no sobre una mayor eficiencia de la econom�a. Es un modelo que dif�cilmente permitir� recuperar posiciones frente a nuestros principales competidores.Espa�a necesita cambiar de din�mica. La prioridad deber�a ser crear un entorno que incentive la inversi�n privada. Eso exige reducir trabas administrativas, simplificar la regulaci�n, ofrecer estabilidad normativa, reforzar la seguridad jur�dica, mejorar la competitividad fiscal y desarrollar una pol�tica energ�tica sin restricci�n de accesos y con costes competitivos para nuestras empresas. Tambi�n exige abordar reformas estructurales en educaci�n, capital humano e innovaci�n que permitan elevar la productividad del trabajo.Conscientes de todo ello, un gobierno del PP aprobar� una Ley de productividad con el objetivo de que toda normativa que no incremente la productividad, la ocupaci�n o la competitividad, no puede ser aprobada. Menos reglas, normas claras y que se cumplan. Adem�s, haremos una revisi�n de toda la mara�a legislativa existente para derogar todas aquellas normas que impidan el crecimiento econ�mico y la competitividad.La inversi�n no es un indicador m�s de la contabilidad nacional. Es la variable que determina la capacidad de un pa�s para crecer, innovar y prosperar. Si Espa�a aspira a converger con las econom�as m�s avanzadas, elevar los salarios reales y garantizar la sostenibilidad de su Estado del bienestar, necesita hacer de la inversi�n productiva el centro de su pol�tica econ�mica.Alberto Nadal, Vicesecretario de Econom�a y Desarrollo Sostenible del PP
Sin inversi�n no hay futuro
Si observamos las econom�as que han logrado converger de manera sostenida hacia mayores niveles de renta, productividad y bienestar, todas comparten un rasgo esencial: invierten...










