España atraviesa un momento económico tan prometedor como delicado. La economía crece con vigor, el empleo avanza, la productividad mejora y el país mantiene un crecimiento diferencial frente a una Europa estancada y un entorno internacional cada vez más incierto resultado de las decisiones del derechista Trump. Pero sería un grave error interpretar estos resultados como una garantía de futuro. Precisamente ahora, cuando empieza a consolidarse un modelo de crecimiento más productivo, equilibrado y socialmente justo, algunas de las bases que lo han hecho posible comienzan a agotarse. Por eso, disponer de unos Presupuestos Generales del Estado para 2027 no es una cuestión administrativa ni un trámite político más: es una necesidad para evitar que el cambio de modelo se gripe. El Gobierno de coalición ha demostrado que era posible algo que, en principio, parecía difícil de conseguir: reducir el déficit y la deuda pública sin recortar el gasto social e impulsando, simultáneamente, la inversión y el empleo.El crecimiento diferencial de nuestra economía se apoya en cuatro pilares. El primero ha sido la mejora normativa de las condiciones de trabajo. Esto ha enviado una señal decisiva a las empresas: ya no es posible obtener beneficios de la precariedad y la rotación laboral. La competitividad debe descansar sobre la inversión, el riesgo y la innovación. El registro horario profundiza en esta línea y permitirá atacar los 2,5 millones de horas extras que semanalmente los patronos no abonan ni compensan por descanso a los trabajadores. El segundo pilar es el aumento de la inversión pública gracias a los fondos Next Generation EU, que han servido para impulsar la transición verde y la revolución digital y mejorado la cohesión social. El tercero ha sido disponer de una energía limpia y barata, y un abastecimiento energético seguro, lo que ha reducido nuestra dependencia exterior y atraído nuevas inversiones industriales. Y el cuarto, la apertura a la inmigración, que ha incorporado a personas productivas, resilientes y emprendedoras, que han ampliado la población activa, impulsado el consumo y ahora, tras la regularización, incrementado también la recaudación tributaria.El resultado no ha sido solo un crecimiento extensivo, basado en el aumento de la población y del número de ocupados. También ha habido un crecimiento intensivo, con mejora de la productividad por hora trabajada. Una de las grandes novedades de este ciclo ha sido que el empleo y la productividad han crecido simultáneamente; antes la productividad solo mejoraba cuando se destruía empleo. Asimismo, hay síntomas cada vez más claros de que la política económica del Gobierno de coalición está cambiando el modelo de crecimiento hacia otro más productivo y de mejores empleos. En efecto, está aumentando el número y el tamaño medio de las empresas; más de la mitad del nuevo empleo se concentra en actividades de alto valor añadido y salarios por encima de la media; los ingresos por exportaciones de servicios a empresas superan los 100.000 millones de ingresos anuales por turismo; y España se ha convertido en un polo de atracción de inversión extranjera directa. Estamos consiguiendo dejar atrás un modelo de crecimiento low cost basado en el “ladrillo y la playa”.Los fondos europeos terminan este año y solo unos nuevos presupuestos pueden garantizar que se mantenga la intensidad de la inversión públicaSin embargo, los fondos Europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia terminan este año y aunque el Fondo CRECE y el Plan Estatal de Vivienda suavizarán su desaparición solo unos nuevos presupuestos pueden garantizar que se mantenga la intensidad de la inversión pública y una economía que dependerán cada vez más de su impulso interno. El techo de gasto de 226.000 millones para 2027 ofrece espacio suficiente para sostener la inversión púbica y el gasto en I+D, para ampliar las políticas de vivienda, acelerar la electrificación e impulsar la protección social mejorando el gasto en dependencia, becas, lucha contra la violencia machista y con la creación de una prestación universal para la crianza que rebaje nuestra elevada pobreza infantil.Ahora bien, los presupuestos no serán suficientes, se necesitan medidas extrapresupuestarias adicionales que refuercen las bases del crecimiento: cómo mejorar el reparto de la productividad dentro de las empresas enviando la información del Observatorio de Márgenes Empresariales a las mesas de negociación de los convenios colectivos de trabajo. Actuando sobre la alta rentabilidad especulativa en el sector inmobiliario con el fin de acabar con la extracción de rentas. Y avanzando en un sistema impositivo más justo y progresivo, que opere contra los precios y márgenes abusivos en los supermercados y gasolineras, y que evite el escaqueo de los que más tienen en el pago de impuestos.El Partido Popular debe decidir qué papel quiere desempeñar en este momento. Puede contribuir de forma constructiva a discutir unos Presupuestos que preserven el futuro del país o puede seguir instalado en la estrategia de que cuanto peor mejor. Pero se equivoca si cree que el bloqueo institucional y el deterioro económico constituyen un atajo electoral. Los ciudadanos pueden castigar a quienes gobiernan, pero también castigan a quienes aspiran al poder sin ofrecer una alternativa mejor, sin un proyecto de país y sin voluntad constructiva. El acceso al Gobierno no se merece esperando el fracaso de España, sino demostrando que se dispone de una propuesta más sólida, más justa y ambiciosa que la de quienes gobiernan. Y hoy, ante el riesgo de que se agoten las bases del crecimiento, lo responsable no es bloquear sino construir.
Presupuestos para que el cambio no se gripe, por Autor Genérico
España atraviesa un momento económico tan prometedor como delicado. La economía crece con vigor, el empleo avanza, la productividad mejora y el país mantiene un crecimiento diferencial frente a una Europa estancada y un entorno internacional cada vez más incierto resultado de...







