Y, de repente, en el lugar m�s insospechado, en una cima alpina, Remco Evenepoel. Con los brazos alzados. Con Tadej Pogacar detr�s. No hay un car�cter tan rebelde en todo el pelot�n. En eso, el belga se asemeja a los ciclistas de otra �poca. Testarudo, malencarado a veces, inevitablemente pol�mico, enciende tantas fidelidades como odios. No esconde sus enfados ni amortigua sus palabras. En este mismo Tour ya atiz�, a las primeras de cambio, la falta de solidaridad de su compa�ero Florian Lipowitz. Pero Remco es tambi�n puro inconformismo sobre la bicicleta. Se sabe un corredor superior y no va a detener su empe�o en demostrar al mundo que no s�lo es capaz de arrasar en pruebas de un d�a o ser uno de los mejores de la historia contra el cron�metro. Su victoria en Le Plateau de Solaison fue una aut�ntica liberaci�n. Tambi�n un aviso para todos. El Tour es la mejor prueba de su obstinaci�n. Tras su podio en su debut de 2024, una toma de contacto para arrimarse a la rivalidad Pogacar-Vingegaard, contra la Grande Boucle se estrell� hace un a�o. El mismo ciclista que el domingo bat�a al tirano esloveno en la recta de meta tras una dur�sima y larga cima de alpina en la que resisti� a su rueda y la de Del Toro, se hab�a bajado de la bici en las primeras rampas del Tourmalet. En Hautacam el d�a antes se hab�a dejado 3:35 y en la cronoescalada en Peyragudes hab�a sido doblado por Jonas Vingegaard. Sin embargo, esa humillaci�n no fue m�s que gasolina para su ego. Evenepoel, tras ganar en Plateau de Solaison.TOURNadie, excepto �l mismo quiz�, hubiera cre�do posible tal transformaci�n. Que empez� por el cambio de equipo en invierno (del Soudal Quick-Step al Red Bull-Bora), donde encontr� en Tim Heemskerk (uno de los gur�s de Vingegaard durante a�os en el Visma) el entrenador adecuado para la misi�n. Desde el pasado 26 de abril en la Lieja-Bastogne-Lieja, Evenepoel no volvi� a competir. A la salida de Barcelona se present� fino como no se recordaba (cuatro kilos menos) y, tras apretar los dientes en Gavarnie-G�dre y Le Markstein, en Solaison firm� una de las victorias de su vida, "una experiencia nueva poder seguir el ritmo de los mejores escaladores en una ascensi�n como esta", y una de las im�genes de este Tour. "Si quiero rendir as�, necesito la forma f�sica y la composici�n corporal que tengo ahora", asegur�. Despu�s, abri� una botella de champagne en el hotel con sus compa�eros. Un triunfo �nico, el primero para �l en el Tour que no fuera en una contrarreloj, incomparable a otros de monta�a en La Vuelta (Piornal, La Cruz de Linares, Arinsal...), la n�mero 75 de un palmar�s asombroso que, con 26 a�os, incluye t�tulos mundiales, dos oros ol�mpicos en Par�s, una general en La Vuelta (2022), dos Liejas, tres Cl�sicas de San Sebasti�n... Evidentemente, Remco quiere m�s. En la lejan�a, el sue�o de un Tour. En el corto plazo, empezando por la contrarreloj de hoy -26,1 kil�metros por el lago Leman, con una subida inicial, entre �vian-les-Bains y Thonon-les-Bains-, buscar otra victoria parcial, la segunda consecutiva; recortar algo de los cinco minutos de desventaja con Pogacar y, sobre todo, asentar su segundo puesto que, sin duda, se ha visto favorecido por la fatalidad de Vingegaard. Evenepoel, en la salida de Dole, hace unos d�as.LOIC VENANCEAFPPara todo ello, Evenepoel -que tambi�n sabe de dramas, aquella ca�da por un puente en el Giro de Lombard�a de 2020 que pudo acabar con todo-, tuvo que reinventarse. Un sacrificio sin garant�as que tantos no est�n dispuestos a afrontar. Porque el cambio de equipo conllev� modificaciones significativas en su programa de entrenamiento, todo enfocado a la monta�a, al escalador que no es. La llegada de Heemskerk a Bora -provocada tambi�n por la marcha de Dan Lorang al Lidl-Trek-, ha sido fundamental. El neerland�s, ex ciclista de MTB, licenciado por la Universidad de Maastricht en ciencias del movimiento, es un defensor del entrenamiento polarizado, de extremos, o muy suave o muy duro. Tras un comienzo tibio de temporada en el que s�lo a�adi� a su palmar�s la Amstel Gold Race (tercero en Flandes y en Lieja), lo detuvo todo para pensar en el Tour. Se aloj� en un chalet en Combloux, a 40 kil�metros del Plateau de Solaison, y en la parte m�s dura del puerto sufri� en sesiones de alta intensidad. Ah� est�n los resultados, el �salto de calidad�, aunque har� falta el test definitivo. Porque pocas veces afront� el Tour un desenlace tan despiadado. Jueves y, sobre todo, viernes y s�bado con el doble desaf�o del Alpe d'Huez, ser�n el Rubic�n del nuevo Remco. Para sus piernas y, sobre todo, para su mentalidad. �A veces, Remco solo necesita un empuj�n an�mico para dar m�s de �l. Ha sido un cohete. Va a ser un dolor de cabeza la pr�xima semana que viene�, avis� Pogacar. Y �l mismo record� a los 'haters': �recibo muchas cr�ticas del tipo 'no es capaz de aguantar este tipo de ascensiones'. As� que ganar significa mucho�.