El belga dobla en Kigali a Tadej Pogacar y conquista su tercer arcoíris consecutivo contra el tiempo. Iván Romeo, undécimo, mejor español
Es el rey de la contrarreloj. No hay otra forma de definir a Remco Evenepoel, que, menudito pero inmóvil sobre su bicicleta, deja un halo dorado por los empolvados repechos de Ruanda, primera sede mundialista en el continente africano. El belga, 25 años, consigue allí, en Kigali, su tercer Mundial consecutivo contra el tiempo —uno, dos y tres, como suman sus dedos al cruzar eufórico la línea de meta—, igualando al australiano Michael Rogers y solo por detrás ya de Tony Martin y Fabian Cancellara, ambos con cuatro entorchados mundialistas.
La imagen más potente, no obstante, se da poco antes, a dos kilómetros de la conclusión, cuando Evenepoel, pequeño Caníbal, también campeón olímpico en la disciplina, le quita las pegatinas a Tadej Pogacar en el empedrado muro de Kigali. No a un Pogacar abatido o víctima de una terrible pájara, no, sino a un Pogacar que, retorcido y agarrado de abajo, apura sus opciones de un bronce mundialista que finalmente se le escapa en el día de su 27 cumpleaños. Segundo termina el australiano Jay Vine, a 1m14s de Evenepoel, y tercero, el también belga Ilan van Wilder, a 2m36s de su compatriota. Cuarto concluye Pogacar, a solo un segundo del podio, seguido por su compañero de equipo Isaac del Toro, a 2m40s del arcoíris. El vallisoletano Iván Romeo, gran esperanza española de la jornada pero debutante al fin y al cabo, cierra el ejercicio en una meritoria undécima posición, a 3m52s del supersónico Evenepoel, que en la primera toma de tiempos, con solo diez kilómetros y poco más de 15 minutos de esfuerzo en las piernas, ya superaba en 45s el registro de Pogacar.







