El ciclista belga se impone por primera vez en la clásica holandesa a una semana de su duelo con Pogacar en el Monumento de las Ardenas
En la recta final en falso llano ascendente una vez coronado el Cauberg, a Remco Evenepoel le deslumbra un fogonazo del pasado. El mismo lugar que hace un año. El mismo rival, el fogoso danés Mattias Skjelmose. La misma duda. ¿Salto? ¿Espero? La misma determinación. Diferente resolución. Diferente resultado. Evenepoel espera y mide. A 200 metros salta desde la rueda del danés. En dos pedaladas le supera, le deja tras, derrotado. “Tenía más confianza este año”, dice el belga, de 26 años, después de ganar, en su segundo intento, la Amstel Gold Race, el prólogo de su gran cita primaveral del próximo domingo en La Redoute y la Roca de los Halcones mano a mano con Tadej Pogacar hacia Lieja. “Había visto que Skjelmose estaba ya un poco cansado. Que estaba al límite en las subidas. Cuando daba el relevo, flojeaba bastante. Y yo tenía aún muchas fuerzas”.
Fue más fácil la decisión que en 2025. El flashback no era perfecto. El año pasado, perturbando también estaba con ellos Pogacar, al que había perseguido media carrera colaborando con Skjelmose, antes de que el danés sentenciara a los dos con su rush final y golpe de riñones entre los prados en el que sestean vacas lecheras, y qué buena mantequilla. Este año, Skjelmose, dorsal número uno, y Evenepoel, bocamangas arcoíris ganadas con su victoria en el Mundial de 2022, colaboraron hasta el final persiguiendo solo el arco de meta. Lo hacían desde 40 kilómetros antes, desde el Kruisberg en el que el francés Romain Gregoire había atacado, y con él se fueron Evenepoel, Skjelmose, Vauquelin y Jorgenson- Bajando, Vauquelin traza mal una curva y cae, y hace caer a Jorgenson. Después, todo fue fácil para Evenepoel, amante de correr a solas o, como mucho, poco acompañado. Un forcing suyo a 22 kilómetros en el Cauberg, justo donde unas horas antes Paula Blasi se había quedado sola, acabó con el francés. Y sin Pogacar por medio, Skjelmose fue presa fácil en el sprint para Evenepoel, renacido en el Red Bull.






