La expresión “exposición al ladrillo” ha sido durante muchos años sinónimo de vulnerabilidad para la banca española. La crisis del 2008 demostró los riesgos de un modelo de crecimiento apoyado en exceso en el crédito a las actividades inmobiliarias, con una elevada concentración en la parte más arriesgada del negocio como es la promoción y construcción de viviendas. En la actualidad la realidad es muy diferente, ya que aunque la banca española sigue teniendo una presencia importante en la financiación de este tipo de actividades, el peso relativo de la exposición y su composición han cambiado de forma sustancial. En los años de la burbuja inmobiliaria, el crédito al ladrillo (compra de vivienda, construcción y promoción) llegó a alcanzar un máximo del 60,5% del crédito al sector privado residente. Y de esa exposición al ladrillo, el 42% era en la parte más arriesgada del negocio, como es la construcción y la promoción. El estallido de la burbuja provocó un aumento de las tasas de morosidad y millonarias pérdidas por deterioro en el valor de los activos, que abocó incluso a un rescate bancario.Dani DuchLVTras realizar una profunda reestructuración, se completó el ajuste necesario. La reducción del endeudamiento del sector privado, el saneamiento de los balances bancarios, la venta de activos problemáticos y el endurecimiento de la regulación financiera han contribuido a disminuir tanto el peso como el riesgo de la exposición inmobiliaria. En la actualidad el crédito al ladrillo representa alrededor del 50% del crédito total (10 puntos menos que antes de la crisis) y la parte más arriesgada (construcción y promoción) pesa mucho menos (16% del total del crédito a actividades inmobiliarias, frente al 42% de antes de la crisis). De forma simétrica, el grueso hoy del ladrillo es el crédito para la compra de vivienda, que concentra el 84%.ComparaciónHoy la parte más arriesgada de la exposición bancaria al inmobiliario (construcción y promoción) pesa mucho menosEste último destino del crédito siempre ha presentado y presenta menores tasas de morosidad. Durante los peores años de la crisis, la tasa de morosidad en el crédito a la promoción inmobiliaria y construcción llegó a superar el 30%, muy por encima de un máximo cercano al 6% en la compra de vivienda. En la actualidad, esas tasas son mucho más reducidas (6,24% en construcción, 1,87% en promoción y 1,8% en compra de vivienda), reflejando una mejora sustancial.La comparación con Europa también resulta reveladora. Aunque la banca española mantiene una exposición inmobiliaria algo superior a la media europea, la diferencia es reducida (31,3% ante 29,1%). Además, esta ligera mayor exposición se explica por el mayor peso del crédito para la compra de vivienda (por la fuerte preferencia de los españoles por tener una vivienda en propiedad) y no por una financiación excesiva a la construcción y promoción. De hecho, el peso del crédito a la construcción y promoción inmobiliaria en el crédito total es menor al promedio europeo. Además, las tasas de morosidad en estos dos destinos del crédito son en la actualidad inferiores a la media de la Unión Europea.
Banca y ladrillo: distinto al 2008, por Joaquin Maudos
Hoy la parte más arriesgada de la exposición bancaria al inmobiliario (construcción y promoción) pesa mucho menos








