El ladrillo español se ha transformado desde la burbuja de 2008 pasando de constructoras y promotoras familiares a inversores profesionales, sobre todo extranjeros. EL PAÍS ha reunido a seis de los mayores actores del mercado, con activos valorados en 79.000 millones de euros, para reflexionar sobre las consecuencias de ese cambio y analizar los retos de un sector tan importante
La azotea del Club Financiero Génova, junto a la plaza de Colón de Madrid, regala una de las panorámicas más imponentes del skyline de la ciudad. Fue allí, bajo un cielo encapotado que descargaba una lluvia persistente, donde se produjo una fotografía insólita lograda por EL PAÍS: por primera vez posan los pesos pesados del sector inmobiliario español. En una mañana de principios de noviembre, seis de los ocho nombres que integran el club de los grandes señores del ladrillo atendieron la invitación de este diario. Sus números les avalan: suman en conjunto 78.985 millones de euros en activos bajo gestión. Una cifra capaz de redibujar el mapa urbano de todo un país....
¿Cuáles son las compañías más poderosas actualmente en el sector? La empresa líder de inversión y gestión de activos Azora, las promotoras Metrovacesa y Neinor, la multinacional estadounidense Hines, las socimis (sociedades cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario) Colonial SFL y Merlin Properties, el fondo de inversión estadounidense Blackstone, y Pontegadea, holding patrimonial e inmobiliario de Amancio Ortega, mueven las piezas del actual monopoly inmobiliario español. Y no sería exagerado decir que los hilos de nuestras vidas, puesto que desarrollan, gestionan e invierten en todo el abanico de edificios que conforman el día a día de cualquier ciudadano: desde las viviendas en las que residimos hasta los edificios de oficinas donde trabajamos y las residencias de estudiantes y la tercera edad que ocupamos, pasando por los centros comerciales en los que compramos, comemos o nos divertimos. Sin olvidar los complejos logísticos y centros de datos, que sostienen la actividad digital y comercial.






