Comer con pan es, en España, casi una religión, así que no es descabellado que el museo que le hemos dedicado a este producto en nuestro país esté dentro de una iglesia. Desacralizada, claro. Mayorga, al noroeste la provincia de Valladolid, alberga, en lo que fue un templo dedicado a San Juan, el Museo del Pan, un centro que abrió sus puertas en 2009 donde podemos conocer en detalle la historia de este alimento, desde el cultivo del cereal hasta su transformación en alguna de las múltiples variedades que encontramos por todo el país. La iglesia que acoge hoy el museo data del siglo XV y es de estilo mudéjar. El ábside y las naves laterales, separadas de la central por unos arcos apuntados, son lo primero con lo que uno se encuentra al atravesar la puerta de entrada. Antiguas amasadoras, la rueda de un molino de agua con refranes sobre el pan escritos en sus palas o una enorme espiga son algunos de los elementos que vemos aquí expuestos. Del techo de una de las naves cuelgan sacos de harina —se trata de una exposición permanente del museo—, mientras que la otra exhibe una colección de levaduras secas procedentes de distintos puntos del planeta.Era imposible contener la historia del pan en el reducido espacio de la iglesia, por lo que, cuando se concibió el proyecto, se optó por construir un edificio contiguo de tres plantas, que firmó Roberto Valle. Este arquitecto, que trabajó durante décadas para la Diputación de Valladolid y realizó también, entre otros muchos proyectos, el Museo del Vino de Peñafiel o la cubrición de las ruinas romanas de Almenara, apostó por el hormigón para diseñar la ampliación, inspirándose en la forma de los antiguos silos donde se guardaba el cereal. La idea de crear este centro, tal y como cuentan las trabajadoras del museo Cristina Sanabria y María Jesús Caballero, surgió para fomentar el turismo divulgando sobre un producto que tiene una larga tradición en esta zona. “Estamos en Tierra de Campos, donde el protagonista principal es el cereal. En la provincia de Valladolid existen otras iniciativas como el Canal de Castilla en Medina de Rioseco, el Museo del Vino en Peñafiel o la Villa del Libro en Urueña, y aquí se quiso fomentar el tema del pan", explica Sanabria. “En toda Tierra de Campos, y sobre todo en Valladolid, hay mucha cultura en torno a este alimento”. La visita comienza en la tercera planta, dedicada a la materia prima fundamental para la fabricación del pan: los cereales. Ahí se explica la evolución histórica del pan desde el Neolítico hasta la actualidad, las herramientas que se utilizan (o se utilizaban) en su siembra y recolección, cuáles son las partes de un grano de cereal o cómo se distribuyen las diferentes variedades en la geografía mundial. En esta planta nos encontramos también con la parte superior de una réplica de un molino de agua del siglo XIX, que continúa en la segunda planta, enfocada en la levadura y el proceso de molienda del cereal. Una de las vitrinas más sorprendentes es la que contiene el título y los apuntes de la que fue la primera mujer molinera de Valladolid: Sofía Jiménez Arribas. El título data de 1997. Cribas y un trillo junto a otras herramientas tradicionales usadas en el trabajo del cereal.Mirta RojoRéplica de un molino de agua del siglo XIX que se puede ver en el Museo del Pan.Mirta RojoPanel con diferentes variedades de trigo.Mirta RojoUno de los libros que se exhiben en el Museo del Pan.Mirta RojoSi continuamos descendiendo por las escaleras del museo, llegamos a la primera planta, que se centra en el proceso de fabricación del pan. Aquí se muestran distintos tipos de hornos —desde los de piedra a los industriales—, así como procesos y técnicas vinculadas al oficio de la panadería y se recrea el interior de una tahona tradicional. Es en este planta donde se encuentra una de las instalaciones más impresionantes del museo: una exhibición de diferentes panes de España y del mundo, con un foco especial en los de Valladolid, ya que, más allá de que el museo se encuentre en esta provincia, sus panes cuentan con Marca de Garantía desde hace más de dos décadas. Además, hay un precioso apartado dedicado a los sellos que se utilizaban para distinguir el pan de cada familia cuando este se amasaba en casa y se llevaba a cocer a los hornos comunales. Cristina Sanabria, del Museo del Pan, cuenta que estos sellos se regalaban a los nuevos matrimonios el día de su boda. “Hoy ha derivado en que muchas panaderías tengan el suyo propio, aunque ya es más como un sello de distinción, por así decirlo”. Se trata de un museo muy pensado para el turismo familiar y las visitas escolares, ya que cuenta con numerosas instalaciones interactivas: pequeñas reproducciones de molinos que se activan al apretar un botón, cuencos con muestras de cereales que se pueden tocar, lupas de aumento para ver los granos de cerca... “Hacemos muchas visitas para escolares y para grupos en general. En el caso de los niños, además, contamos con un aula donde les enseñamos a hacer pan”, detalla Sanabria. María Jesús Caballero añade que el museo acoge un congreso gastronómico anual en el mes de abril y una feria del pan a mediados de octubre, donde acuden panaderías de diferentes zonas de Valladolid a vender sus productos. La visita al museo concluye donde hemos empezado, en la planta baja, que permite admirar el ábside de la iglesia, donde se ha colocado una vitrina dedicada al pan y la religión en la que se exponen cortaformas, las máquinas diseñadas para hacer hostias. En esta planta se ubica la tienda, donde por supuesto, se vende pan. Cuentan con variedades locales como el pan candeal, el de cuadros (típico de Mayorga), el de canteros, las roscas o las tortas de aceite. También venden dulces —migueles, magdalenas, palmeritas, pastas de manteca o feos de Villalpando—, elaborados por panaderías del propio pueblo o de los alrededores, y vino de Mayorga de la bodega Meóriga. Souvenirs comestibles que ponen la guinda a una visita de la que saldremos conociendo mucho mejor a un alimento de lo más cotidiano, pero del que siempre queda algo nuevo por descubrir.Del 1 de abril al 30 de septiembre (horario de verano), el Museo del Pan (Carretera Sahagún, 47, Mayorga) abre de martes a domingos y festivos de 10.30 a 14.00 y de 16.30 a 20.00. Del 1 de octubre al 31 de marzo (horario de invierno), de jueves a domingos y festivos de 10.30 a 14.00 y de 16.00 a 18.00. La entrada general cuesta 4 euros; 3 euros para los niños de 4 a 12 años y mayores de 65 años, y es gratuito para niños de 0 a 3 años.