El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitará este lunes Argel para pactar un aumento del suministro de gas y culminar la superación de la crisis diplomática bilateral que se abrió en marzo de 2022, después de que España rompiera en favor de Marruecos su tradicional neutralidad en el conflicto del Sáhara. Sánchez viajará directamente desde Nueva York, ciudad a la que se había desplazado previamente para asistir a la final de la Copa del Mundo de fútbol, y se entrevistará con el primer ministro argelino, Sifi Ghrieb, y el presidente, Abdelmayid Tebún, además de mantener un encuentro con empresarios españoles que operan en el país.A Argel viajan también la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares. El presidente de Naturgy, Francisco Reynés; y los consejeros delegados de Moeve (Maarten Wetselaar), Repsol (Josu Jon Imaz) y Enagás (Arturo Gonzalo), acompañarán también este lunes a Sánchez. Argelia es el mayor suministrador gasista de España (en torno al 33% de las compras totales) y España el segundo cliente del gas argelino, tras Italia. Ambas partes consideran, según fuentes de La Moncloa, que es posible incrementar el flujo, tanto a través de la tubería que une Almería con Argelia (Medgaz), con una capacidad excedente del 10% que se quiere aprovechar, como mediante las compras de gas licuado (GNL), que se considera posible duplicar. La compañía estatal argelina Sonatrach (51% del capital) y la española Naturgy están vinculadas por contratos a largo plazo (hasta 2030) y son socias en la operación de este gasoducto. Sonatrach mantiene, además, una participación histórica de un 4% en el capital de Naturgy.Las fuentes consultadas explican que se trata de establecer un marco de cooperación y fijar unas directrices políticas a partir de las cuales se negociarán los aspectos técnicos. Sánchez animará a las empresas españolas a que hagan las inversiones que Argelia necesita e instará a las autoridades argelinas a garantizar que las empresas españolas acuden en las mejores condiciones posibles a las adjudicaciones públicas.Fuentes de La Moncloa destacan que Argelia es un suministrador serio de gas, que ni en los peores momentos de la crisis incumplió sus compromisos, pero admiten que la negociación es compleja, pues hay que combinar el interés argelino por asegurar la máxima cantidad de suministro con la capacidad de absorción del mercado español.Además de la energía, estarán sobre la mesa otros temas económicos, como los retrasos en los pagos a empresas españolas que han realizado obras públicas en el país magrebí (Duró Felguera, Técnicas Reunidas, Idom o Elenor), pero también nuevos proyectos en sectores como el abastecimiento de agua, la alimentación, el ferrocarril, la ingeniería o la defensa. Más allá de los temas económicos, fuentes gubernamentales dan por sentado que se abordará la situación de la vecina región del Sahel, donde la proliferación de juntas militares no ha podido frenar la extensión del yihadismo; o la inmigración, en la que se destaca la cooperación argelina, aunque el número de inmigrantes llegados a la Península y Baleares ha crecido más del 10% en los cinco primeros meses del año, frente a la drástica caída de las llegadas a Canarias. En principio, señalan las fuentes consultadas, no está previsto que se aborde la situación del Sáhara, aunque no se descarta que lo plantee la parte argelina. En todo caso, subrayan, la posición española coincide con la incluida en la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.El proceso de reconciliación entre los dos países ha sido lento y gradual. Se inició con la decisión argelina de enviar a Madrid a su nuevo embajador, Abdelfetah Daghmoum, en diciembre de 2023 y, tras algún aplazamiento, prosiguió con la visita que en marzo pasado hizo Albares a Argel, donde el presidente Tebún le anunció la reactivación del tratado de amistad entre los dos países, que las autoridades del país magrebí congelaron al inicio de la crisis. En junio pasado, España fue el invitado de honor de la Feria Internacional de Argel (FIA), un gesto que destacó el propio presidente Tebún, quien dijo que “la elección de España como invitada de honor es una elección tanto de la razón como del corazón”. El presidente argelino destacó que la relación bilateral se basa en la confianza y eso le permite superar con rapidez los “malentendidos”.“Cambio abrupto” en el Sáhara El exministro y diplomático argelino Abdelaziz Rahabi subraya que “el cambio de postura abrupto y desequilibrado de España sobre el Sáhara ha marcado las relaciones bilaterales durante los últimos cuatro años. España ya no es el referente histórico y el mediador preferido en el conflicto”, advierte en un intercambio de mensajes.“La última resolución del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara [que prima la tesis marroquí del plan de autonomía] refleja el actual equilibrio de poder más que un plan de solución para el conflicto”, considera Rahabi, que fue embajador de su país en Madrid. “Creo que todo converge ahora hacia un único objetivo: la legitimación de la ocupación del Sáhara Occidental”.Respecto a los lazos económicos, sostiene que durante los últimos 50 años la relación se ha construido sobre la base de la seguridad del suministro de gas. “Esto ya no es suficiente”, precisa. “Los argelinos debemos integrarnos en la cadena de valor hasta el consumidor final en España. Tanto para el hidrógeno verde como para las materias primas críticas se dará preferencia a las partes que estén más comprometidas en los ámbitos económico y diplomático de Argelia”. Y concluye: “Esta es una garantía adicional que figurará en cada proyecto”.“La crisis argelino-española”, observa el profesor de Economía Abderramán Mebtul, exdirector de estudios del Ministerio de Energía argelino y antiguo asesor de la empresa nacional de hidrocarburos Sonatrach, “ha tenido un impacto negativo en las exportaciones españolas a Argelia, que han alcanzado una cifra insignificante, y también ha provocado interrupciones en los suministros a Argelia”. En 2025, el volumen total de comercio entre Argelia y España alcanzó aproximadamente los 8.500 millones de euros (de los que 6.300 millones corresponden a las exportaciones argelinas), con más de un centenar de empresas españolas operando en el mercado del país magrebí. El vínculo energético ha sido el elemento clave que ha evitado una ruptura total entre ambos países durante las recientes crisis diplomáticas. Pero, como advierte Mebtul, “el comercio entre España y Argelia está muy por debajo de su potencial y ambos países deben explorar oportunidades en los campos de las energías renovables y el hidrógeno verde, sin olvidar otros sectores como las nuevas tecnologías, la construcción y las obras públicas, así como en la agricultura y la industria. “Espero que la visita oficial a Argel del presidente del Gobierno español marque un paso clave para impulsar una nueva dinámica estratégica, tanto económica como de seguridad en la región euromediterránea”, confía.Sánchez lleva a cabo este lunes un largo viaje intercontinental para culminar un complejo proceso de normalización, dar por cerrada la crisis bilateral y emprender nuevos pasos “más allá”, como apuntó el presidente Tebún en la reciente Feria Internacional de Argel. Frente a las reticencias de Marruecos, Argelia parece ver con buenos ojos la legislación en marcha para la concesión de la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo administración colonial, pendiente de votación en el Congreso en septiembre. De momento, Argelia no ha reaccionado oficialmente a la tramitación en el Congreso de una proposición de ley que, de entrar en vigor, podría beneficiar a buena parte de los residentes en los campos de refugiados de Tinduf, al suroeste de Argelia. El Gobierno argelino también parece haber tenido en cuenta la postura de Madrid en favor de un Estado palestino en el conflicto de Oriente Próximo en el nuevo proceso de acercamiento. Tablero energético europeoLa visita de Sánchez coincide con un momento de agitación en el tablero energético europeo-magrebí. El presidente argelino negoció el jueves en Berlín la extensión del llamado Corredor Sur H2 para llevar hidrógeno verde hasta Italia y Alemania a lo largo de más de 3.300 kilómetros. Argelia espera cubrir en el próximo futuro entre el 10% y el 15% de las necesidades de Europa. Ese mismo día, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, confirmaba en Rabat el lanzamiento del proyecto de interconexión eléctrica entre ambos países, sin pasar por España como hasta ahora, mediante un cable submarino en el Mediterráneo desde Nador (próximo a Melilla) a Marsella. El año pasado fue descartado por el Gobierno británico el proyecto X Links, un cable similar tendido desde Reino Unido hasta Marruecos. Sus promotores esperan reconvertirlo ahora en el proyecto Sila Atlantiks, según la prensa marroquí, para una interconexión eléctrica directa desde las costas marroquíes a las de Alemania.