Tras asistir ayer en Nueva York a la final del Mundial de fútbol entre las selecciones de España y Argentina, lo que obligó a hacer un nuevo encaje de bolillos en su agenda, Pedro Sánchez aterriza hoy en Argel. Se trata de una visita exprés, pero de gran calado estratégico, ya que tiene el objetivo primordial de escenificar la superación de la crisis diplomática y comercial bilateral que España arrastra con Argelia desde que, en el 2022, el presidente del Gobierno recompuso las relaciones con Marruecos al asumir su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental.Sánchez estará acompañado en su visita a Argel por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y por el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, que ya reactivó el tratado de amistad con Argelia en el viaje que realizó a este país el pasado mes de marzo, tras el que España participó como invitada de honor en su feria internacional en junio. El proceso de recomposición de los platos rotos ha sido largo y laborioso, pero está a punto de culminar.Aagesen y Albares asisten hoy a la cita en Argel, con ejecutivos de Repsol, Naturgy, Moeve y EnagásY ambas partes están muy por la labor de converger y abrir una nueva etapa de relaciones beneficiosas para todos. Argelia es el principal suministrador de gas a España, que es su segundo mayor comprador europeo, después de Italia. Pero, al tiempo, el distanciamiento de Rusia y la conexión entre Estados Unidos y Marruecos también obliga a Argelia a mirar más a Europa. Todo ello, además, en el muy convulso escenario geopolítico y energético provocado por las guerras en Gaza, Irán y Ucrania, y mientras las juntas militares campan a sus anchas por el Sahel.Si el giro de Sánchez sobre la cuestión del Sáhara –en los mismo términos que también reconoció después la ONU– propició la crisis con Argelia, la posición del mandatario español sobre Gaza y el reconocimiento del Estado de Palestina facilitó el actual proceso de deshielo y la desescalada de la crisis diplomática del 2022, según reconocen en el Gobierno.El jefe del Ejecutivo será recibido hoy por el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, igual que ocurrió en su primer viaje oficial a Argel, en octubre del 2020. Y también por el nuevo primer ministro, Sifi Ghrieb.En el Gobierno español asumen que las autoridades de Argelia son muy duras y exigentes en sus negociaciones, pero también que son un socio fiable y que nunca han incumplido un contrato de suministro de gas.Ahora, el objetivo del Ejecutivo es aumentar hasta un 10% el flujo del gasoducto argelino hacia España, combinado con la compra de gas natural licuado. A la visita del presidente del Gobierno a Argel acuden también representantes de las cuatro grandes empresas energéticas españolas: Repsol, Naturgy, Moeve y Enagás. Recuperar una buena relación al máximo nivel político entre ambos países es clave, en todo caso, para estabilizar y aumentar el suministro de gas, en un mercado muy tensionado por los conflictos geopolíticos.Y, más allá del preciado gas, el Gobierno busca abrir nuevas puertas comerciales y de inversión en Argelia, en los sectores de las energías renovables y el hidrógeno verde, infraestructuras, agua, alimentación, ingeniería y defensa. Hay sustanciosos contratos en juego.Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997
Sánchez escenifica la superación de la crisis diplomática en su visita a Argelia
El Gobierno negocia aumentar un 10% el flujo del gasoducto argelino hacia España











