Madrid (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende certificar con su visita a Argelia de este lunes la plena recuperación de la normalidad en la relación bilateral tras la crisis por la posición española sobre el Sáhara Occidental, y abrir una nueva etapa en la que aumentar las importaciones de gas argelino.

Una sola vez ha visitado Sánchez hasta ahora Argelia, en 2020, dos años antes de que ese cambio de posición sobre el Sáhara (que el Gobierno mantiene) respaldando la propuesta marroquí de autonomía, deteriorara la relación hasta el punto de que el país magrebí llegó a retirar a su embajador en Madrid y a suspender el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación.

Fue a partir de 2023 cuando comenzó un deshielo gradual que supuso el regreso del embajador, la recuperación de la interlocución diplomática y el restablecimiento de las relaciones comerciales, hasta que en la visita a Argel que hizo el pasado marzo el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, el presidente argelino, Abdelmayid Tebboune, le comunicó la reactivación del Tratado de Amistad.

Tebboune se reunirá con Sánchez, una imagen con la que fuentes del Gobierno subrayan que se escenificará la plena recuperación de la normalidad en las relaciones entre los dos países en un proceso en el que consideran que ha influido positivamente la posición de España ante la crisis en Oriente Medio y, en concreto, a favor del pueblo palestino ante la situación en Gaza.