Las autoridades comunitarias lanzaron ayer dos ambiciosos planes para aligerar normativas que, de acuerdo con los informes elaborados por Mario Draghi y Enrico Letta, comprometen la competitividad de la econom�a europea.Por un lado, la reforma del mercado de derechos de carbono, instrumento clave para la transici�n energ�tica, pero que debido a su configuraci�n original se hab�a convertido en un lastre para la industria. Tras las numerosas quejas recibidas y la constataci�n de los fallos del sistema, Bruselas lo ha reorientado para transformar lo que hasta ahora eran penalizaciones por emisiones excesivas en incentivos, de manera que, en adelante, se premie a las empresas industriales que inviertan en la descarbonizaci�n de sus actividades. De ello depender� el grueso de los derechos de emisiones que reciban (un 80% del total), mientras que otra parte relevante (el otro 20%) se vincular� a la reducci�n efectiva de la contaminaci�n generada con su actividad productiva. La reforma no se aplicar� hasta 2028, siempre que sea ratificada por el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo, pero se�ala el camino futuro para el sector industrial del continente, que debe ser m�s ecol�gico, pero tambi�n m�s competitivo frente a sus rivales chinos y norteamericanos. Del mismo modo, la propuesta de reforma del marco normativo del sector financiero llega en un contexto de intensa desregulaci�n al otro lado del Atl�ntico impulsada por la Administraci�n Trump. El enfoque de Bruselas es antag�nico al de la Casa Blanca, ya que se orienta a poner fin de una vez a la fragmentaci�n que ha frenado la uni�n bancaria continental y no a impulsar el crecimiento del cr�dito y de los beneficios de la banca, como en Estados Unidos. Aun as�, tambi�n dar� como resultado la "liberaci�n" potencial de unos 500.000 millones de euros que las entidades bancarias mantienen inmovilizados a consecuencia de los elevados requisitos de capital y provisiones vigentes en la actualidad. Lo cual se lograr� suprimiendo la obligaci�n de mantener esos colchones financieros en cada una de las filiales de los grupos bancarios europeos, centralizando en las matrices esas exigencias precautorias.La propuesta todav�a debe discutirse a nivel de los Estados miembros, pero se alinea con los objetivos estrat�gicos marcados por la presidenta Von der Leyen para flexibilizar las exigencias normativas y burocr�ticas en todos los �mbitos para reactivar la esclerotizada econom�a del euro.