Cuando a Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, le diagnosticaron con 12 años enfermedad de Crohn en la década de los 80, esta patología era poco frecuente. Junto con la colitis ulcerosa, se engloba en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que afecta ahora a alrededor de 400.000 personas en España, casi el 1% de la población. Por su impacto, un diagnóstico de EII no es precisamente una buena noticia, pero los avances que se han producido en su tratamiento y la mejora en la asistencia ya permiten un buen control de la enfermedad y, con él, una mejor calidad de vida. Ana Echarri, responsable de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF), explica que “la EII es un proceso inflamatorio crónico que afecta al tubo digestivo y se caracteriza por episodios de inflamación que producen, entre otros síntomas, diarrea, dolor abdominal o sangrado en las heces”. La diferencia entre las dos entidades que engloba es que “mientras en la enfermedad de Crohn la inflamación puede afectar a cualquier parte del tracto digestivo, en la colitis ulcerosa se limita al colon y al recto”.

“El avance científico ha sido fundamental y está cambiando la vida de muchas personas. Hace 40 años no había manera de controlar las hemorragias y los tratamientos eran muy limitados”