Contenido automatizadoMicrobiota intestinal. Foto: iStock.PERIODISTA14.07.2026 14:51 Actualizado: 14.07.2026 14:51 14.07.2026 14:51 Actualizado: 14.07.2026 14:51
Un equipo de la Universidad McMaster, en Canadá, desarrolló una terapia experimental con bacteriófagos para tratar la enfermedad inflamatoria intestinal. El estudio, publicado en la revista 'Science Translational Medicine, muestra que estos virus pueden reducir la inflamación intestinal al dirigirse de forma selectiva contra bacterias vinculadas a la enfermedad de Crohn, sin alterar el equilibrio general de la microbiota. LEA TAMBIÉN Los bacteriófagos atacan bacterias asociadas a la enfermedad de CrohnEl equipo centró su trabajo en las bacterias Escherichia coli adherente-invasiva (AIEC), relacionadas con la inflamación en un grupo de pacientes con enfermedad de Crohn. Estas bacterias destacan por su capacidad para adherirse a la mucosa intestinal, invadir células y persistir en el sistema inmunitario.Según explicó Elena Verdu, profesora del Departamento de Medicina y directora del Instituto de Investigación de la Salud Digestiva de la Familia Farncombe de la Universidad McMaster, "Uno de los retos es que las AIEC se definen por lo que hacen, no simplemente por cómo aparecen en un análisis del microbioma".Verdu añadió: "Para identificarlas, necesitamos analizar su comportamiento, como su capacidad para adherirse e invadir las células intestinales y persistir en las células inmunitarias".Esto debe saber. Foto:iStockReducción de la inflamación sin eliminar toda la microbiotaLos investigadores aislaron fagos capaces de reconocer selectivamente las cepas de AIEC obtenidas de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. En lugar de eliminar completamente estas bacterias, los virus bloquearon un mecanismo molecular responsable de su capacidad para adherirse al intestino y desencadenar respuestas inflamatorias. LEA TAMBIÉN Zeinab Hosseinidoust, profesora asociada del Departamento de Ingeniería Química y de la Escuela de Ingeniería Biomédica de la Universidad McMaster, explicó: "Los fagos funcionan como un sistema de llave y cerradura: cada fago ataca solo a ciertas bacterias. Esa precisión nos permite intervenir sin eliminar todo el microbioma".Reducción de la inflamación sin eliminar toda la microbiota. Foto:iStockSobre los resultados obtenidos, Hosseinidoust señaló: "Las bacterias seguían ahí, pero habían perdido las características que provocan la inflamación. Nos gusta compararlo con la pérdida de algunos dientes. Las bacterias ya no pueden causar tanto daño".El estudio también encontró que la terapia con bacteriófagos incrementó la eficacia de un tratamiento esteroide habitual para la enfermedad inflamatoria intestinal. La combinación permitió obtener beneficios similares utilizando una dosis inferior del medicamento respecto al tratamiento convencional.Los autores indican que esta es la primera vez que se describe una interacción beneficiosa entre bacteriófagos y un fármaco no antibiótico, ampliando las posibilidades terapéuticas de este tipo de virus.Los investigadores observaron que la función bacteriana sobre la que actúan los fagos puede medirse en muestras de heces y que está más presente en un subgrupo de pacientes con enfermedad de Crohn, lo que podría facilitar la identificación de quienes tendrían mayores probabilidades de beneficiarse de esta estrategia. LEA TAMBIÉN Verdu afirmó: "Si logramos identificar qué pacientes portan la función bacteriana dañina, podríamos, en el futuro, intervenir con una terapia dirigida diseñada específicamente para reducir esa actividad".Como próximos pasos, el equipo evaluará un mayor número de cepas bacterianas procedentes de pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal y desarrollará combinaciones de bacteriófagos con el objetivo de avanzar hacia futuros ensayos clínicos en humanos.Europa Press. Más noticias en EL TIEMPO*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de Europa Pres, y contó con la revisión de la periodista. Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







