Un estudio coordinado por la investigadora de Cicytex Elena Nieto Serrano ha establecido que el cultivo del cerezo en el Jerte requiere de una estrategia de riego diferenciada en función de la altitud.

Las cerezas del Valle del Jerte se cultivan en bancales situados a diferentes altitudes y orientaciones, desde los 480 a 1.030 metros por encima del nivel del mar, factores que afectan al crecimiento vegetativo de los árboles, al calibre o tamaño del fruto, y requiere de estrategias de riego específicas en cada caso.

Esta es una de las conclusiones del estudio realizado en parcelas comerciales de la zona a diferentes altitudes, ubicadas en zonas de umbría y solana. El objetivo de este trabajo es ayudar al sector cerecero del Valle del Jerte a aprovechar de manera más eficiente los recursos para evitar el estrés hídrico en los árboles y un uso innecesario del riego.

En este estudio se concluye que la altitud influye "significativamente" en las necesidades hídricas del cultivo, el estado de los árboles y el crecimiento de los frutos.

Así, se constató que los árboles, situados a 1.030 metros, en condiciones más frescas y húmedas, tuvieron un desarrollo del fruto más prolongado y frutos de mayor tamaño (el 50% de las cerezas superaban los 28 mm).