DiligenciasSeg�n Bruselas y Luxemburgo, a�n no somos ni Hungr�a ni Polonia, aunque todo es cuesti�n de tiempoEl l�der de Junts, Carles PuigdemontJosu de MiguelActualizado Viernes,
julio
00:14Audio generado con IATengo un librito escrito sobre la Ley de Amnist�a aprobada como contrapartida al apoyo del independentismo catal�n a la investidura de S�nchez (Athenaica, 2024). En �l no se alude ni una sola vez a la Uni�n Europea. Primero, porque entend�a que los hechos y delitos amnistiados solo afectaban tangencialmente al Derecho comunitario. Segundo, porque conozco el pa�o moral de la burocracia judicial europea, expresado en el reguero de sentencias sobre la ya olvidada euroorden: el nacionalismo de los Estados es antiguo y cutre, mientras que el derecho de autodeterminaci�n de los pueblos oprimidos -Catalu�a, sin ir m�s lejos- es respetable, leg�timo y hasta sofisticado. Basta viajar un poco para saberlo.Las cuestiones prejudiciales de la Audiencia Nacional y el Tribunal de Cuentas eran una suerte de obstaculizaci�n procesal -resistirse a lo inevitable- que ha terminado despejando el Tribunal de Justicia de la Uni�n. Lo ha hecho, a mi modo de ver, de manera un tanto na�f. No era necesario enfatizar que en Catalu�a hab�a un "conflicto pol�tico" vinculado al proceso independentista o que la Ley de Amnist�a ha contribuido a reducir las tensiones institucionales en Espa�a. Simplemente, porque m�s que hechos contrastados parecen opiniones period�sticas.Con todo, lo peor es el asunto sobre la posible suspensi�n de la eficacia de la directiva sobre delitos de terrorismo. Aqu� el Tribunal de Justicia dice, sin mayor desarrollo ni motivaci�n, que un Estado miembro puede limitar el efecto �til de una directiva si los actos y hechos perdonados no han causado de forma intencionada graves violaciones de derechos humanos. �Derecho comunitario a la carta? Pues esa es la impresi�n: basta con hacer una ley de amnist�a, manifestaci�n de la soberan�a interna, que se entienda como no arbitraria o que no deteriore sist�micamente el Estado de derecho europeo.Es muy posible que hoy haya en Espa�a muchos ciudadanos enfadados con las dos decisiones prejudiciales del Tribunal de Justicia. No se azoren. Como he defendido siempre, el problema de la amnist�a era y es b�sicamente interno. Tras la sentencia del Tribunal Constitucional, las Cortes, motivadamente, podr�an llegar a amnistiar a toda la clase pol�tica condenada por corrupci�n alegando, por ejemplo, la existencia de lawfare. Bastar�a un largo pre�mbulo de un jurista con alma de literato. Y tampoco la Uni�n dir�a o har�a gran cosa: seg�n Bruselas y Luxemburgo, a�n no somos ni Hungr�a ni Polonia, aunque todo es cuesti�n de tiempo.












