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Negar la realidad es normalmente un anticipo del final. Suele pasar que, cuando todo parece un complot contra ti, nada es un complotEl presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.AFPActualizado Mi�rcoles,

julio

23:28Audio generado con IALa serie Separaci�n (Severance, en ingl�s), producida y dirigida por Ben Stiller, aborda una distop�a inquietante. Qu� pasar�a si fu�ramos una persona cuando cruzamos la puerta de la oficina y otra distinta cuando la abandonamos. Para ello, los empleados de Lumon se someten a una operaci�n que separa los recuerdos laborales de los personales. Tu dentri s�lo existe dentro del trabajo y no quiere saber nada de tu fueri, que vive en el exterior ajeno a lo que sucede en el despacho.Los socialistas son hoy los dentris. Como ellos, prefieren la realidad inmaculada de una oficina cuadriculada y ordenada en la que (aparentemente) todo es f�cil y manejable. El blanco de los pasillos ofrece seguridad en un entorno que nada tiene que ver con la g�lida y siempre gris�cea realidad de fuera. Por algo la salida de la oficina coincide con el anochecer, porque fuera aguarda, pensar�n los dentris socialistas, el temible gobierno de PP y Vox.Hay un detalle que conviene no pasar por alto. Los dentris se entretienen con fiestas de pi�as, pero es un funeral -en el interior de Lumon- lo que los hace sentirse verdaderas personas. La moraleja es clara: hay que enfrentarse a los miedos de fuera. Hay que atravesar el dolor para sanar, porque sin dolor no hay sanaci�n. Y s�, el dolor es ese salto al vac�o exterior. Ya saben.El PSOE lleva tiempo intentando evitar una realidad con varias aristas. La primera: negar la realidad es normalmente un anticipo del final. La segunda: suele pasar que, cuando todo parece un complot contra ti, nada es un complot. La tercera: si ante la corrupci�n generalizada lo que ahora importa es la contundencia de la respuesta, se asume que la corrupci�n no se puede (o no se quiere) erradicar. Y esto, siendo un partido que lleg� al Gobierno para acabar con el latrocinio, entronca con la cuarta arista: la izquierda ha perdido la capacidad de ilusionar. La izquierda no tiene en la actualidad un proyecto que invite a so�ar con un futuro mejor. Si acaso, la promesa es resistir... en un mundo apocal�ptico.Si la izquierda apela al voto del miedo, la derecha lo har� al voto del odio al sanchismo. Tiene opciones, porque a ese odio se le presupone al menos la ilusi�n por el cambio, aunque no se sepa a d�nde conduce. PP y Vox no llegar�n al poder por m�ritos propios, lo cual deber�a ser siempre una se�al de alerta.