Quizás usted no lleve ahora ningún billete ni moneda en la cartera o el bolsillo, aunque en abril de 2025 tal vez lo hubiese agradecido: las comunicaciones fallaron, no se podía pagar con tarjeta, el transporte se veía desbordado… Se acaba de cumplir el primer aniversario del apagón que afectó a España y hace seis años, justo después del confinamiento, se estrenaba en España una serie que nos haría reflexionar sobre lo que estábamos viviendo.PublicidadEn Francia, en cambio, llegó a las pantallas meses antes, por lo que se anticipó a las escenas vividas durante la pandemia, con colas en las gasolineras, supermercados desabastecidos y otras estampas que no ayudaban a creer en el ser humano. L'Effondrement, titulada en español El colapso y disponible en Filmin, presagió en ese sentido al colapso del sistema y evidenció la dependencia de las cadenas de suministro globales.La miniserie francesa no ha dejado de estar de actualidad. En 2022 tomó el relevo una producción de Movistar de cinco episodios titulada precisamente Apagón, provocado por una tormenta solar que impacta en la Tierra y la deja sin electricidad, comunicaciones y transportes. Y el año pasado volvió a nuestra retina con un blackout real, que nos hizo reflexionar sobre la dependencia de la electricidad y la fragilidad de la digitalización.Desde su estreno hasta hoy, numerosos ensayistas han intentado dar respuesta a algunas de las cuestiones que plantea o sugiere El colapso, como el estado de excepción (Ignasi González Salellas, en La excepcionalidad permanente), los sueños marcianos de los multimillonarios tecnológicos (Michel Nieva, en Ciencia ficción capitalista) o la amenaza de la crisis climática (Xan López, en El fin de la paciencia).Los responsables de la serie posapocalíptica francesa no explican por qué se produce el colapso, porque para ellos lo más importante es cómo reacciona el ser humano cuando todo falla. Y, ante la ausencia de autoridad o la quiebra de las infraestructuras, se evidencia el egoísmo, el individualismo, la desigualdad y el afán de supervivencia a toda costa, aunque también la solidaridad, la empatía y la ayuda mutua.Publicidad"Nadie se pone de acuerdo sobre qué podría provocar un colapso global. A nosotros nos interesaba sobre todo lo que ocurre después", explicaba en una entrevista al Centre National du Cinéma (CNC) Jérémy Bernard, miembro de Les Parasites, un colectivo también integrado por los cineastas Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto, directores de la miniserie que se inspiraron en las teorías de la colapsología popularizadas por Pablo Servigne y Raphaël Stevens.Pese a que la serie ha recibido críticas por las posibles resonancias ecoautoritarias ("No hay recursos para todos", etcétera), Desjardins dejaba claro a Les Inrockuptibles que en la serie lanzan una pregunta: "¿Vamos a elegir la ayuda mutua o el sálvese quien pueda? Mostramos que la segunda opción no conduce a lo que deseamos. Creo en la humanidad. Creo que somos capaces de lo mejor y de lo peor".PublicidadAsí, El colapso muestra cómo algunas personas se organizan en una aldea para sobrevivir de forma autosuficiente, aunque las rutinas de la comuna se alteran cuando deben decidir si aceptan a unos nuevos refugiados. "A nivel local, la ayuda mutua existe, pero en las grandes ciudades la gente entra en pánico y se lanza sobre los suministros. No es lo mismo que en un lugar donde 200 personas se conocen y son solidarias", reflexionaba Ughetto.¿Qué pasa cuando llegan veinte, treinta o cuarenta más? "Para escribir esta serie, fuimos a buscar cosas que ya habían ocurrido. No somos profetas", declaraba Bernard a Les Inrockuptibles, donde Desjardins sugiere el fin del capitalismo: "También nos interrogamos sobre el ciclo de los colapsos de las civilizaciones. Todo comienzo tiene un final. Nuestra civilización capitalista tendrá necesariamente un final".Ocho episodios inquietantes y frenéticos, grabados en plano secuencia y que no superan los veinte minutos de duración, con rostros conocidos como los de Thibault de Montalembert o Lubna Azabal. Una "formidable serie política" que, según la politóloga Virginie Martin, no habla solo del colapso y la supervivencia, sino también de la lucha de clases, de la solidaridad y de la organización colectiva.