El conocido economista Santiago Niño Becerra ha lanzado un serio aviso sobre el futuro financiero global, al pronosticar el estallido de una nueva crisis sistémica en 2028 debido a la acumulación de problemas que se realimentan sin encontrar una solución definitiva. El analista catalán, recordado por anticipar el crac del 2008, recurrió a su cuenta en la red social X para compartir una profunda reflexión sobre el agotamiento del modelo actual, conectando variables que van desde la inflación persistente hasta el impacto inmediato de la inteligencia artificial. A través de un análisis pausado, el experto detalla que la economía arrastra demasiados frentes abiertos desde hace casi una década. Para Niño Becerra, el panorama actual destaca por un crecimiento anémico, dudas constantes en el comercio internacional y fallos en el suministro de materias primas clave, todo ello aderezado con un descontento social que, aunque a veces silencioso, no deja de crecer en los países desarrollados debido a la pérdida de poder adquisitivo. La preocupación del economista conecta directamente con las advertencias de los principales organismos globales. El analista no está solo en su diagnóstico, ya que la propia cúpula del Fondo Monetario Internacional ha deslizado análisis muy similares sobre la convivencia obligatoria con la incertidumbre, dibujando un mapa global donde los impactos económicos ya no se producen de manera aislada, sino que se solapan constantemente en el tiempo. El horizonte de 2028: inflación, IA y malestar social En sus propias palabras, la situación refleja un atasco evidente en la gestión pública y financiera: “¿No tienen la sensación de que las-cosas-no-van?. Es la inflación, si. Es el bajísimo crecimiento, también. Son los problemas de suministro de petróleo, de fertilizantes; la incertidumbre por la evolución del comercio internacional. De fondo una inversión que lo apuesta todo a la IA y al rearme esperando un posible retorno futuro. Y es el creciente descontento de las poblaciones de países ricos que ven como mengua su poder adquisitivo (las poblaciones de los países pobres bastante tienen con poder subsistir).” Esta parálisis institucional y social genera dudas sobre el margen de maniobra de los Estados para seguir endeudándose o aplicando parches temporales. En este entorno tan complejo, Niño Becerra rescató las declaraciones que la directora del FMI, Kristalina Georgieva, concedió a Bloomberg, donde afirmaba de manera tajante: "Me preocupa que aún no hayamos interiorizado del todo que así es como va a ser el mundo" y añadió que "no vamos a llegar a un punto en el que las crisis desaparezcan". Georgieva explicó que "con la economía global ya absorbiendo múltiples impactos, un ajuste tan desordenado podría resultar excepcionalmente costoso" y que "un conflicto en Oriente Medio más prolongado o más amplio, el agravamiento de la fragmentación geopolítica, un reajuste de las expectativas acerca de la productividad impulsada por la inteligencia artificial o nuevas tensiones comerciales podrían debilitar notablemente el crecimiento y desestabilizar los mercados financieros". Frente a este escenario de tensiones internacionales y la carrera tecnológica por alcanzar una superinteligencia artificial que altere los modelos productivos, el economista fija una fecha de caducidad para el aguante del sistema. El colapso del equilibrio actual llegará a su límite en apenas dos años, culminando un ciclo de inestabilidad constante que se inició tras el que considera el último año con total normalidad, el 2017. El malestar silencioso de los ciudadanos y la deuda de los Estados aceleran la cuenta atrás hacia un cambio de era económico sin precedentes "En mi opinión esta acumulación de problemas que van surgiendo sin que se solucionen los anteriores y cuyos efectos realimentan las consecuencias de los problemas siguientes puede tener, por todo lo visto, por todo lo dicho, hasta ahora, un límite de dos años. El 2028 puede ser el año límite, el año en el que los efectos acumulados y realimentados lleven a una parálisis manifestada en términos de estanflación, de caídas de las rentas, de hundimiento de la confianza de la inversión y, obviamente, en los Gobiernos. De principio y fin de época. De crisis sistémica, en una palabra". El conocido economista Santiago Niño Becerra ha lanzado un serio aviso sobre el futuro financiero global, al pronosticar el estallido de una nueva crisis sistémica en 2028 debido a la acumulación de problemas que se realimentan sin encontrar una solución definitiva. El analista catalán, recordado por anticipar el crac del 2008, recurrió a su cuenta en la red social X para compartir una profunda reflexión sobre el agotamiento del modelo actual, conectando variables que van desde la inflación persistente hasta el impacto inmediato de la inteligencia artificial.