Madrid (EFE).- Este martes 28 de abril, a las 12:33 horas, se cumplirá un año del apagón en la España peninsular, un incidente que los informes técnicos publicados consideran que fue «multifactorial» y que ha impulsado la aprobación de distintas medidas para hacer el sistema eléctrico español más resiliente.

Aunque el diagnóstico compartido es que el ‘cero eléctrico’ tuvo como causa principal un problema de sobretensión, el por qué las tensiones se descontrolaron hasta provocar el colapso aquella mañana continúa enfrentando al operador del sistema, Red Eléctrica, y a las compañías eléctricas.

En términos generales, los análisis concluyen que el suceso se debió a un problema de tensión; que fue multifactorial; que no fue un ciberataque; que la producción renovable, por sí misma, no tuvo nada que ver, y que la colaboración entre agentes fue clave para que la reposición del suministro eléctrico se culminase en horas.

Pero existe un divorcio total a la hora de aclarar qué eslabón de la cadena de control de tensión falló, y si fue un episodio inesperado o existieron avisos previos.

La principal novedad de las últimas semanas son los expedientes sancionadores abiertos por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que ascienden a medio centenar y van subiendo.