Nada se dice en la serie con González, Aznar, Zapatero y Rajoy sobre los cambios geopolíticos de nuestra época, expresión de un cierto ensimismamiento español
Está muy bien y tiene gran interés lo que nos cuentan González, Aznar, Zapatero y Rajoy, los cuatro expresidentes vivos en la miniserie de Álvaro de Cózar recién estrenada. Cada uno expresa directamente, con el auxilio coral de sus colaboradores y en ocasiones sus familiares, los sentimientos, las sensaciones y las ideas que más pesaron en su presidencia y el legado que de forma más o menos explícita creen haber dejado de su paso por la cima del poder político.
También es significativo lo que no aparece, no se dice o se da por sobrentendido, quizás porque forma parte del paisaje o del trantrán sin drama ni tragedia de la vida cotidiana de los españoles. La monarquía, por ejemplo, apenas asoma en unas pocas estampas de actos oficiales, tomas de posesiones e inauguraciones. El rey, el actual y el anterior, no es un problema en este hilo narrativo, siéndolo como lo ha sido el primero para todos los presidentes, aunque solo se haya sabido en el mandato del último de los cuatro protagonistas. Poco a reprochar a los productores, si acaso al cuarteto presidencial, si sabían, porque poco hicieron y si no sabían, porque no quisieron saber.






