¿Cómo puedo saber si soy celíaco? ¿Qué debo tener en cuenta a la hora de comer fuera? ¿Hay cura para la celiaquía? Vivir sin gluten entraña miedo, dudas e incertidumbre. Para responder a estas y otras preguntas, EL PAÍS organizó el pasado miércoles 1 de julio un encuentro virtual con Lorena Pérez, dietista especializada en celiaquía y responsable de Celicidad, moderado por la periodista Ana Rodríguez, autora del boletín Vivir sin gluten. Si eres suscriptor y quieres recibirlo, puedes apuntarte en este enlace. Los no suscriptores también pueden apuntarse para recibir la primera entrega a modo de prueba.Ambas comparten varios puntos en común: estudiaron periodismo y son del mismo pueblo —Cangas del Narcea, en Asturias, el primer destino turístico sin gluten de España—. Las dos han sido diagnosticadas de celiaquía, aunque en distintos momentos de su vida. Una experiencia personal que las llevó a profundizar en la enfermedad y a divulgar información para ayudar a otros pacientes. Durante el encuentro, respondieron algunas de las dudas más frecuentes entre quienes conviven con la enfermedad, desde el diagnóstico hasta la alimentación o la vida social. A continuación, recopilamos una selección de preguntas y respuestas.Pregunta. ¿Cuáles son los principales bulos sobre el gluten?Respuesta. Hay muchos, pero el que está más extendido y más daño hace a los pacientes es el de los grados de celiaquía: “eres poco celíaco o muy celíaco”. Hay manifestaciones diferentes, pero la celiaquía se tiene o no se tiene; no hay grados. También se habla mucho de si se cura o no. Por desgracia, hoy en día no tiene cura.P. ¿Cuál es la diferencia entre celiaquía, sensibilidad al gluten y alergia al trigo?R. Son tres condiciones distintas. La enfermedad celíaca es una patología autoinmune en la que el consumo de gluten provoca daño intestinal, incluso sin síntomas. La alergia al trigo implica una reacción inmediata del sistema inmunitario y puede causar síntomas graves. Por su parte, la sensibilidad al gluten no celíaca no presenta daño intestinal ni anticuerpos, pero sí síntomas al consumirlo. Por eso, el diagnóstico de cada una requiere pruebas diferentes y un abordaje específico.P. ¿Cómo puedo saber si soy celíaco?R. El diagnóstico no es sencillo. En adultos, puede retrasarse hasta siete años y medio desde la aparición de los primeros síntomas. Todo suele empezar con una sospecha clínica. En España, desde atención primaria se realiza una serología en sangre en busca de los anticuerpos antitransglutaminasa tisular (tTG-IgA), que miden la respuesta inmunitaria frente al gluten.Si la prueba es positiva, indica una alta probabilidad de enfermedad, especialmente en niños. En el caso de los adultos, es necesario realizar una biopsia para comprobar si existe daño intestinal compatible con la celiaquía. Si los anticuerpos son positivos y hay lesión, lo más probable es que se trate de esta enfermedad.Sin embargo, puede complicarse. Existe la celiaquía seronegativa: personas con daño intestinal que no elevan anticuerpos. También pueden darse biopsias mal realizadas, ya que se trata de una prueba muy específica.P. ¿Puedo ser diagnosticado solo con la prueba genética?R. Es un error. La mayoría de las personas con una prueba genética compatible no desarrollará nunca celiaquía. Aproximadamente entre un 30% y un 40% de la población europea es portadora de los genes de riesgo (HLA-DQ2 y HLA-DQ8), pero solo entre un 1% y un 2% llega a desarrollar la enfermedad. Es una prueba útil y, en algunos casos, puede ayudar a confirmar el diagnóstico, pero no es suficiente por sí sola.P. ¿Tengo que estar consumiendo gluten para que las pruebas de celiaquía sean fiables?R. Sí. Para que las pruebas diagnósticas sean concluyentes, es necesario estar consumiendo gluten en el momento de realizarlas. Si se ha reducido o eliminado previamente, los resultados pueden dar falsos negativos, ya que el organismo deja de producir los marcadores que permiten detectar la enfermedad. En algunos casos, esto obliga a reintroducir el gluten durante un tiempo antes de completar el diagnóstico, algo que puede resultar complicado para quienes presentan síntomas.P. Una vez diagnosticado, ¿qué puedo comer de forma segura?R. Es habitual que, al salir de la consulta, muchas personas opten por comprar únicamente productos sin gluten, porque aportan sensación de seguridad. Sin embargo, la clave está en los alimentos que no contienen gluten de forma natural: verduras, carne, pescado, marisco, legumbres y semillas. Tenemos muchas opciones para cuidarnos y ayudar a que las mucosas vayan recuperándose. P. ¿Cuáles son los principales déficits que te encuentras en consulta de personas que han empezado una dieta sin gluten?R. Cuando hay daño intestinal, se absorben peor los nutrientes. El déficit de hierro y la anemia ferropénica son muy frecuentes. También pueden aparecer carencias de ácido fólico, calcio y vitamina D, así como problemas óseos como osteopenia u osteoporosis.Suelen ser resultado de una mala alimentación. Consumimos productos ultraprocesados sin gluten porque aportan seguridad sin darnos cuenta de que unos berberechos o una lata de sardinas pueden ser muy beneficiosos para recuperar hierro o calcio. P. ¿Qué problemas puede provocar la suplementación excesiva?R. Me encuentro con personas que se suplementan sin saber por qué lo están haciendo, solo porque lo han visto en redes sociales. Es importante saber que no es inocuo, ya que pueden interferir con medicación para otras patologías. Antes de suplementarnos por nuestra cuenta, debemos acudir al médico con las analíticas en la mano y que nos prescriba solo aquello que necesitamos.P. ¿Qué consejos tener en cuenta a la hora de comer fuera?R. Planificar y crear rutinas puede ser de gran ayuda, así como llamar al restaurante con antelación para confirmar que tienen opciones aptas para celíacos. Una lista con aquellos que has probado y en los que has tenido una buena experiencia puede ser muy útil para cuando no queremos pensar demasiado. P. ¿Qué ocurre si me contamino de forma accidental?R. Lo primero es no sentirse culpable. Todos nos hemos equivocado y asumido riesgos cuando salimos a comer fuera de casa. Por desgracia, no existe un medicamento para ayudarnos en esta situación. Los síntomas más habituales suelen ser vómitos, diarreas, hinchazón y calambres abdominales. Para recuperarnos lo mejor sería hacer una dieta blanda e hidratarnos, sobre todo en verano. También podemos ayudarnos de algún tipo de probiótico para ayudar a recuperar esa microbiota que ha sufrido e intentar descansar. 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