Los que niegan el cambio climático usan ahora el calor extremo que atraviesa Europa —consecuencia de esa crisis del clima— para abastecerse de más munición en su guerra cultural: la extrema derecha europea ha echado mano del aire acondicionado.

Ha bastado que la ONU —mediante la OMS y el Programa de Medio Ambiente— sugiriera una “política matizada” para el uso del aire acondicionado y haya descrito los problemas de apostarlo todo a esta tecnología contra las altas temperaturas, para que la extrema derecha hable de “hacernos morir de calor” y promueva una campaña masiva de instalación de aparatos —sin aclarar quién o cómo financiarlos ni cómo se abonaría luego la factura eléctrica—.

El doctor en comunicación y experto en desinformación en el contexto del cambio climático Lluís de Nadal resalta que “es paradójico o más bien hipócrita que defiendan así el aire acondicionado los que no han aceptado el cambio climático y torpedean las medidas para combatirlo”.

Es paradójico o más bien hipócrita que defiendan así el aire acondicionado los que no han aceptado el cambio climático y torpedean las medidas para combatirlo

Lluís de Nadal