Europa vive desde mayo temperaturas propias del punto álgido del verano –lo que se conoce como canícula–. Y cada año se escucha decir que no viviremos un período estival tan fresco como el actual. Es decir, que el calor será todavía peor cada verano. Aquí puede surgir cierto dilema: ¿poner el aire acondicionado o no? Se trata de un dispositivo contaminante que, irónicamente, contribuye a la acumulación de calor en la atmósfera. Pero buscar el confort no es asunto baladí, ya que el estrés térmico es, en realidad, una cuestión de salud pública. Y en tal caso, una adecuada climatización de las viviendas es de vital importancia. Así pues, ¿cuál es la respuesta a este laberinto ético, político y científico?Publicidad"El debate no es aire acondicionado sí o no, es confort térmico en las ciudades", defiende Marta Olazabal, jefa del grupo de investigación en Adaptación al Cambio Climático del Centro Vasco de Investigación sobre Cambio Climático (BC3). La experta en gobernanza climática urbana participó en un encuentro con periodistas organizado por la plataforma divulgativa Science Media Center (SMC) España, al cual asistió Público. "Esto puede hacerse por varias estrategias y el aire acondicionado puede ser buena para ciertos casos. Ese es el tipo de pensamiento que tenemos que demandar: confort térmico".La importancia de la climatizaciónEn el encuentro también participó Manuel Ruiz de Adana, responsable del grupo de investigación en Ingeniería Térmica Aplicada en la Universidad de Córdoba, especializado en investigaciones relacionadas con sistemas de climatización. De hecho, abogó por ampliar el campo semántico y hablar precisamente de climatización. Y es que cuando se habla de aire acondicionado, "la concepción más coloquial es un equipo que enfría el aire en casa. Pero más allá de ese concepto básico, la climatización, que es un término más amplio, lo que busca es garantizar el confort térmico y la salud de los ocupantes de los edificios".Este confort no se puede entender como una comodidad opcional, ya que es de vital importancia. El calor provocó aproximadamente 62.000 muertes en Europa en 2024, según un artículo publicado el pasado mes de abril en la revista científica The Lancet Public Health. En España ocasionó 130 muertes por millón de habitantes entre 2015 y 2024, casi el triple que en los años 90, cuando se registraron 47 fallecidos, lo que supone un incremento medio de 83 muertes por millón de habitantes.Según informó la ministra de Sanidad, Mónica García, el pasado mes de mayo fue el mes más letal por las altas temperaturas desde 2015. En total, fueron 101 las muertes asociadas al exceso de calor. Se trata de una cifra que multiplica por 3,6 la media de fallecimientos de la última década. Durante el período comprendido de 2015 a 2025, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) ha contabilizado 27.564 defunciones achacables al exceso de temperatura, con un máximo en 2022, cuando fueron 4.789. A estos le siguen los datos del 2025, en el que fallecieron 3.832 personas. El problema, explicó García en rueda de prensa, "ya no es únicamente que haga más calor", sino que "cada vez llega antes", cuando los organismos ni siquiera están aclimatados a la subida de los termómetros, por lo que no existe la percepción del riesgo que eso conlleva.PublicidadEl aire acondicionado, "el pez que se muerde la cola"En un escenario de este tipo, el uso del aire acondicionado parece imprescindible, al menos en algunos casos. Los expertos no se posicionan en contra, aunque sí advierten ciertos problemas. Estos van desde la contaminación que produce esta clase de dispositivos hasta el hecho de que no son económicamente accesibles para todas las familias. Manuel Ruiz de Adana lo ilustró con un ejemplo: "En una vivienda residencial donde ponemos un equipo de aire acondicionado, supongamos que, con la tecnología estándar habitual, extrae diez unidades de energía del interior para enfriar y que consume cinco unidades de energía eléctrica. Ese equipo estaría expulsando al exterior una cantidad equivalente de calor a 15 unidades"."Al final, el edificio necesita enfriarse porque tiene un entorno muy caliente y lo que estamos haciendo con el aire acondicionado es calentar todavía más el entorno", añadió Olazabal por su parte. "Por lo tanto, es el pez que se muerde la cola". La experta insistió en que estos dispositivos son necesarios en una crisis climática que amenaza con aumentar el riesgo de muerte por calor. "Estamos instalando una medida de adaptación de confort térmico dentro de los edificios, pero también estamos haciendo que el entorno esté más caliente", y a su vez supone un aumento en el consumo de energía. Esto implica "más gases de efecto invernadero en el planeta, lo que hace que el cambio climático y sus impactos sean peor, que esas olas de calor se agraven".Esta es en última instancia la contradicción vertebral del aire acondicionado. Se trata de una solución al problema que hace el problema peor. Y es que puede paliar los síntomas en el corto plazo, pero agudiza la enfermedad que los causa. Se trata de una tecnología que es necesaria, pero que no es sostenible. El objetivo ecologista del bienestar se aleja de los maniqueísmos relativos a su uso –o eliminación–. La cuestión es más compleja, y consiste en buscar un modo de mantener un confort saludable mientras contaminamos lo mínimo posible.PublicidadManeras de climatizar nuestros barrios y viviendasPrecisamente por ser un problema complejo, tampoco existe una solución unívoca. Instalar un dispositivo de aire acondicionado en casa es una medida discrecional de cada unidad familiar. Pero el calor y el estrés térmico son un asunto de salud pública, por lo que requiere la intervención de políticas sociales. Los expertos abogan por las llamadas soluciones basadas en la naturaleza, como aumentar la cantidad de zonas verdes, instalar jardines verticales o plantar más arbolado. Ahora bien, Olazabal matizó que no se trata únicamente de incorporar esta clase de acciones, sino también de pensar la manera en la que se llevan a cabo. Por ejemplo, "los árboles pueden ser buenos, pero es necesario darles espacio para que puedan crecer. Y no estamos haciendo ese trabajo ni pensando en especies que estén adaptadas a la crisis climática".Los expertos también recordaron que no es un problema que ataña solo a las viviendas. Así, pusieron de relieve el caso de los colegios e institutos, donde la climatización a menudo puede ser deficiente. "Es un caso específico, pero que sigue la pauta del resto de la edificación que tenemos en el país", indicó Manuel Ruiz de Adana. Son edificios que "demandan mucha energía" y a las puertas del verano "de mucha refrigeración". Por tanto, "requieren un plan de rehabilitación de fachada de cubiertas, de protección solar o de cambio de carpintería metálica".Público también preguntó a los científicos por el papel que pueden cumplir los refugios climáticos en un contexto de crisis climática. Olazabal contestó que es "una medida urgente", aunque advierte de que puede existir un climate shelter washing. En este sentido, ha subrayado que estos espacios deben conformar "una red monitorizada y cuidada, con horas de apertura accesibles a todo el mundo y zonas para hidratarse". Recordó además que no todas las familias pueden permitirse dispositivos de aire acondicionado. "Una red de refugios climáticos es una de las formas en las que se puede democratizar de forma inmediata ese confort térmico".La perpetua revisión de las medidas posiblesSon múltiples las medidas que se pueden desarrollar y existen tecnologías que hacen energéticamente más eficientes la climatización de viviendas y otros edificios. La investigadora del BC3 puso sobre la mesa que no existen recetas cerradas, ni tampoco soluciones simples. "Este reto de adaptación no lo vamos a solucionar con una tecnología, ni en cinco años. Vamos a estar décadas". En este contexto, "la estrategia pública de municipios, regiones y estados es crítico", destacó. "Lo que necesitamos son estrategias a largo plazo que permitan complementar las medidas tomadas, y no perder ninguna oportunidad de intervenir la renovación del espacio público y edificios".