OpiniónEl uso de motos de forma temeraria y las interacciones con infraestructura precaria y con conductores imprudentes traen problemas de salud pública.14.07.2026 22:01 Actualizado: 14.07.2026 22:01 El editor general de EL TIEMPO, Ernesto Cortés, preguntó en ‘Voy y Vuelvo’ si las motos son uno de los peores inventos por el altísimo número de fatalidades viales asociadas con ellas en nuestro país. El dato es escalofriante: 17 motociclistas y acompañantes pierden la vida en la vía cada día luego de un choque o caída. Es casi el 70 por ciento del total de fatalidades. Además, hay por lo menos cuatro peatones que mueren en interacción con motos cada día.¿La culpa es del aparato? Claramente no; la moto tiene condiciones de riesgo para sus usuarios y personas ajenas, pero no hay responsabilidad en el vehículo en sí mismo. La responsabilidad está en quienes diseñan y mantienen las vías y permiten la circulación en condiciones de riesgo, en quienes usan las motos de manera temeraria y en quienes manejan otros vehículos e interactúan con motos de forma peligrosa, especialmente camiones y buses. Nos hemos llenado de razones para justificar el uso de la moto: es económica y ágil; apoya la accesibilidad de personas en la periferia de las ciudades y zonas rurales; puede ser una herramienta de trabajo y de diversión; es una alternativa a las dificultades del transporte público; y genera afiliación emocional, autonomía y orgullo.Podemos ver razones por las cuales crece el uso de la moto en Colombia en recientes publicaciones académicas, como los artículos de Mesa-García, Rodríguez-Valencia, Ortúzar y Lleras (Propiedad y uso de motocicletas en Bogotá, Colombia: Descubriendo factores novedosos a través de un enfoque híbrido de modelación, 2026), o Guzmán, Cantillo-García, Criado, Bisi, Vecino-Ortiz y Bachani (Beneficio individual, dolor social: Cuando las soluciones de movilidad personal se convierten en problemas públicos, 2026). El mensaje de estas investigaciones es claro: las motos traen beneficios a las personas que las usan, incluso en su disfrute y sentido de libertad. Ayudan en el acceso a oportunidades que de otra forma serían limitadas. Pero el uso de motos de forma temeraria y las interacciones con infraestructura precaria y con conductores imprudentes de otros vehículos traen problemas de salud pública: muerte prematura, discapacidades temporales o permanentes e incluso una trampa de pobreza cuando las familias pierden a su proveedor principal o algún miembro del núcleo familiar requiere atención constante luego de un siniestro. Desafortunadamente, entre más motos, más muertes.La principal estrategia para atacar esta tragedia está en el control del uso temerario de las motos, más allá de mejorar el estado de las vías.¿Debemos prohibir las motos? No, no parece una salida correcta. Debemos sí gestionar mejor el uso de la moto; eso incluye medidas poco atractivas desde la economía política: cobros, restricciones y control. La modelación de Guzmán et al. (2026) sugiere que restricciones como el pico y placa, mayores costos vía impuestos o prohibiciones al parrillero podrían tener efectos en la reducción del uso de motos, y que la simple provisión de transporte público no sería suficiente para un cambio de modo. Por supuesto que hay que intentar ofrecer alternativas atractivas, pero el cobro de externalidades y los controles parecen necesarios (también para los carros).La infraestructura segura, como la instalación de reductores de velocidad y el control de exceso de velocidad con dispositivos electrónicos (cámaras y radares), emergen como las medidas más efectivas de corto plazo para mitigar la tragedia. Funcionaron muy bien en Bogotá en 2025; pero el crecimiento de motos en 2026 volvió a incrementar las estadísticas fatales en los primeros meses de este año en la capital. Hay que seguir insistiendo, aunque algunas voces crean que todo se resuelve con educación, que los límites legales no son útiles y que las cámaras solo están para recaudar. La evidencia indica lo contrario: los controles reducen la velocidad y los siniestros.Fue muy desafortunado que el Congreso hundiera el sistema de sanción por puntos para reincidentes y la licencia gradual de novatos (ver: Pobres infractores); sería muy conveniente que el proyecto de ley se presentara nuevamente, ojalá con apoyo del nuevo Gobierno Nacional. La ministra de transporte designada, Elsa Noguera, ha indicado que le preocupa la siniestralidad vial. La principal estrategia para atacar esta tragedia está en el control del uso temerario de las motos, más allá de mejorar el estado de las vías. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. 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Motos y muertes evitables
El uso de motos de forma temeraria y las interacciones con infraestructura precaria y con conductores imprudentes traen problemas de salud pública.







