Tribuna digitalEl legislador comunitario dice muy claramente que se puede detener a los ni�os y ni�as. Tambi�n ampara su expulsi�n sin garant�as suficientesUna mujer y dos ni�os caminan en la frontera de Polonia.APSara CollantesActualizado Martes,
julio
16:00Audio generado con IAEl nuevo Pacto Europeo de Migraci�n y Asilo tambi�n tiene que ver con la infancia. Este paquete normativo y el Reglamento de Retorno que lo acompa�a ponen el foco en unificar y hacer m�s predecible la gesti�n de las llegadas y las decisiones sobre qui�nes entran y qui�nes tienen que volver, incluyendo a los ni�os y ni�as. Aunque pretenden poner orden -y eso siempre viene bien en este tipo de �mbitos tan propensos a la discrecionalidad de los Estados-, lo hacen poniendo en peligro derechos fundamentales de la infancia. El legislador comunitario ha incluido en todas las normas garant�as procedimentales pensando en los ni�os y ni�as, como el derecho a recibir informaci�n adaptada, la necesaria especializaci�n de los profesionales que los atienden, el asesoramiento jur�dico o el r�pido nombramiento de representantes si est�n solos. Adem�s, casi todos los textos consagran en sus pre�mbulos y art�culos "el inter�s superior del ni�o" como principio fundamental. �Pero realmente podemos decir que en este pacto es el inter�s del ni�o el que siempre prima? La detenci�n migratoria es un buen ejemplo para ponerlo en cuesti�n. Varias de estas normas dicen muy claramente que se puede detener a los ni�os y ni�as, es decir, privarlos de libertad de movimiento en procedimientos de frontera y de retorno (m�s de 2 a�os en este �ltimo caso). Los art�culos repiten varias veces que es una medida "de �ltimo recurso", que se dar� en supuestos concretos y que se aplicar�n las garant�as jur�dicas b�sicas. Pero, al fin y al cabo, se puede. Como hemos repetido en numerosas ocasiones tanto desde el Comit� de Derechos del Ni�o de Naciones Unidas como desde UNICEF, la detenci�n nunca es en inter�s superior del ni�o. Nunca puede decirse que lo que m�s le conviene a un ni�o es estar encerrado en una carpa, una comisar�a o un m�dulo prefabricado y rodeado de fuerzas policiales y de seguridad. Est�n solos o con sus padres; haya varios columpios en el recinto o no los haya. Dicen los pediatras y psic�logos que, aunque sea por cortos per�odos de tiempo, los efectos del internamiento - as� como de la incertidumbre que genera el no saber qu� va a pasar - en la salud y el desarrollo de los ni�os, son de por vida. Hablamos de ansiedad, depresi�n, insomnio, p�rdida de apetito o dificultades de aprendizaje. Uno solo de estos s�ntomas nos descompone a todos si se trata de nuestros hijos. No hay que esperar a que se consolide la aplicaci�n del pacto -que ha entrado en vigor el 12 de junio- o el Reglamento de Retorno -en la �ltima fase de aprobaci�n formal- para ver esta situaci�n en otros pa�ses europeos. Lo que hace el pacto en este aspecto es expandir pr�cticas existentes y brindarles una cobertura jur�dica europea. Esta regulaci�n que, m�s all� de la detenci�n, puede amparar tambi�n expulsiones de ni�os sin garant�as suficientes o toma de datos biom�tricos incluso por la fuerza, se hace a trav�s de reglamentos comunitarios, un tipo de norma que antes era clara y directa pero que ahora ofrece cierto margen de actuaci�n a los Estados. Es decir, que los pa�ses europeos pueden elegir entre distintos niveles de protecci�n de los derechos de la infancia. No parece que, por ahora, los ni�os y ni�as migrantes vayan a ver la peor cara del pacto en Espa�a, dado el anuncio del Gobierno de que no se pretende tocar el marco jur�dico actual en materia de protecci�n de la infancia en contexto de migraci�n, que, aun no siendo perfecto, es bastante garantista. Pero no olvidemos que siempre existir� la posibilidad de plantear una implementaci�n m�s restrictiva en lo que respecta a la infancia. Este �ltimo camino destruir�a el marco actual de derechos de la infancia en nuestro pa�s y nos alejar�a todav�a m�s de la Convenci�n de Naciones Unidas sobre los Derechos del Ni�o de 1989, ratificada por Espa�a. Sara Collantes es especialista en migraciones de UNICEF Espa�a







