Actualizado Martes,
julio
02:56"Enseguida comenzaron a llegar los primeros pacientes. Eran demasiados, much�simos: ni�os, adultos, personas de la tercera edad. En el momento que yo entr� al hospital llegaron 10 pacientes de golpe. Y en cuanto abrieron la puerta, entraban de a tres, cuatro a la vez. Los ten�amos en camillas, en sillas, de pie, en el piso (suelo)". Las primeras palabras de Yesy Medina, cirujana de traumatolog�a en el hospital p�blico Domingo Luciani de Caracas, parecen extra�das de uno de las cap�tulos estrella de las series m�dicas inmortales, ya sea Urgencias de la antigua televisi�n o The Pitt en streaming. Pero no es ficci�n en absoluto. El doblete s�smico del D�a de San Juan no s�lo puso a prueba el sistema sanitario venezolano, tambi�n a sus m�dicos. Muchos de ellos se convirtieron en h�roes an�nimos de esta tragedia, al mismo nivel que los rescatistas. Los voluntarios sobre el terreno y las brigadas internacionales arrebataron a la muerte, de entre sus propias entra�as, a centenares de heridos. Y cirujanos milagro como Medina consiguieron con su ciencia consolidar esos rescates, pese a las lesiones grav�simas que sufr�an. Yesy Medina, de 38 a�os y natural de Puerto Ordaz, al oriente del pa�s, es un ejemplo de la venezolanidad de hoy, reconstruida desde las tragedias, que se ha profundizado y que con parecida precisi�n de sus bistur�es es capaz de separar a sus gentes de bien de los demonios que tambi�n abundan. En dos semanas de trabajo desenfrenado, el equipo del que Medina forma parte, en torno a una treintena de especialistas, ha llevado a cabo 215 operaciones, de las que 30 llevan su firma. En otras 15 ha participado como ayudante."Era tanta la cantidad de gente que empezamos a colocar adhesivos en los brazos o donde fuera visible. El primer paciente m�s delicado que lleg� fue una muchacha que estaba en un ascensor con su familia y el ascensor cay�. Ella ten�a fracturas en la columna y en la pelvis. El segundo fue un muchacho de 18 a�os que viv�a en La Guaira. La bombona de gas de su casa explot� con el terremoto y el chico lleg� con lesiones, fracturas y quemaduras. Ten�a el 40% de la superficie corporal quemada", rememora la cirujana con tanta empat�a que cada uno de ellos parecer�a que ya forma parte de su gran familia. Yesy tambi�n trabaja en dos cl�nicas caraque�as, La Floresta y en el Centro M�dico Docente de La Trinidad. "Muchos llegaron de ac�, de Los Palos Grandes (colapsaron varios edificios), pero a partir de las 9 de la noche (tres horas despu�s del terremoto) empezaron a hacerlo desde La Guaira. Muchos ni�os, much�simos. Todas las lesiones por aplastamiento, heridas abiertas, fracturas abiertas que en el momento empezamos a resolver en el quir�fano. Hicimos medio centenar de fasciotom�as para aliviar el s�ndrome compartimental (evita la necrosis muscular y las amputaciones)", relata la doctora el marat�n de aquellos d�as. Entre el 24 y 25 de junio apenas durmi� 40 minutos en una de las salas para los m�dicos. Las emergencias estaban colapsadas, con seis de nueve quir�fanos disponibles. Yesy se encarg� de ocho operaciones en esas primeras horas y particip� como ayudante en otras seis. De la edad de su hijo"�La operaci�n m�s dif�cil? Al d�a siguiente del terremoto estaba parada frente al quir�fano 8 y me informan que estaba llegando un ni�o de la edad del m�o, ocho a�itos, con lesiones por aplastamiento en el miembro inferior que ya compromet�a totalmente la vitalidad de la extremidad. Tuvimos que amputarle la pierna por encima de la rodilla. Fue la m�s dura, me arm� de valor para poder hacerla. Despu�s me quebr�: te sientes identificada, como mam�... Luego respir� hondo y bueno, tuvimos que continuar las labores, los que segu�an ten�an el mismo derecho de salvar su vida".Bradian perdi� a su madre y su hermana, como Sebasti�n, de siete a�os. Su padrastro forma parte de di�spora venezolana en Espa�a. Desde ese d�a Yesy acude a visitarlos a su habitaci�n para confirmar c�mo mejoran d�a a d�a, como Andismar, de cuatro a�os, que posa junto a su doctora favorita vestida con una camiseta de Minnie Mouse y sus pantaloncillos rosas. Pese a la profunda crisis que sufre la sanidad p�blica venezolana, el hospital Domingo Luciani, situado muy cerca del Petare, una de las mayores favelas del continente, ha resistido la avalancha producida tras el doble terremoto gracias "al venezolano, gracias al aporte masivo de los venezolanos de dentro y de fuera del pa�s. No les ha faltado nada a nuestros pacientes. Recuerdo esa misma noche, como a la una de la ma�ana, a una se�ora que lleg� a la emergencia y me abord�. Me dijo: S�lo tengo cuatro gasas y un envase de alcohol y se los quiero entregar. No tengo posibilidades para comprar m�s, esto es todo lo que yo le puedo dar, pero yo espero que les sirva. Era la una de la ma�ana y esa se�ora que no ten�a con qu�, me dio eso. En mis manos. As� como ella, otra mujer trajo cinco sopas que prepar� en su casa. Y tambi�n muchas empresas y la di�spora dieron su granito de arena para ayudar". Dentro del desastre nacional de los hospitales, el Luciani tiene fama de contar con bastantes recursos materiales, cuando la �ltima encuesta de condiciones de vida de Encovi confirma que la mayor�a de los ciudadanos deben pagar estos y los medicamentos prescritos de su propio bolsillo. El hospital de campa�a montado por la Agencia Espa�ola de Cooperaci�n Internacional sufre desde hace d�as colas enormes no por los afectados del terremoto, sino por personas que sufren las carencias hospitalarias. "Siento un luto infinito como venezolana. Y como m�dico te puedo decir que gracias a mi profesi�n he pasado distra�da la tragedia en ayudar a los dem�s. El agotamiento se nos quita o se te quita al ver que t� est�s ayudando a alguien y al ver la sonrisa de cada paciente. Cuando te dice doctora, gracias. Emocionalmente estamos afectados, cansados, pero esa gratitud de poder ayudar y de poder servir es la gasolina que nos mantiene de pie para continuar en esta labor", concluye Medina.











