NoticiaMSF era una de las pocas organizaciones humanitarias internacionales que estaba operativa en el país caribeño tras el doble terremoto del 24 de junio.Equipos de rescate transportan el cuerpo de una víctima del doble terremoto en Venezuela. Foto: AFPCORRESPONSAL DE EL TIEMPO EN CARACAS09.07.2026 21:38 Actualizado: 09.07.2026 21:38

A dos semanas del doble evento sísmico del pasado 24 de junio en Venezuela, la emergencia humanitaria entra en una nueva fase. Tras dejar un saldo de más de 3.600 víctimas fatales y 16.000 heridos, el personal de salud se centra en contener el brote de epidemias en los campamentos de refugiados y brindar atención psicológica a una población devastada.En entrevista con EL TIEMPO, Carlos Arias, representante de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Venezuela, detalló el despliegue de la organización desde las primeras horas de la catástrofe y advirtió sobre las amenazas sanitarias que acechan principalmente a las zonas de Caracas y La Guaira. LEA TAMBIÉN A diferencia de otros actores internacionales que tardaron hasta tres días en arribar al terreno, MSF activó de inmediato su plan de contingencia. Con presencia en el país desde 2015 y un equipo de 200 profesionales, la organización logró movilizarse a La Guaira y Caracas de manera oportuna, a pesar del colapso de las vías de comunicación."Nos dirigimos directamente a La Guaira. El trayecto habitual es de 45 minutos, pero nos tomó hora y media debido a la situación caótica. Encontramos un escenario devastador, con personas bajo los escombros y mucha desesperación", relató Arias.En las primeras horas, el colapso hospitalario fue evidente. Según el vocero, algunos centros de salud llegaron a registrar flujos de hasta 50 heridos por hora, lo que agotó rápidamente las reservas de insumos médicos. Ante esto, MSF distribuyó 8,5 toneladas de material médico y kits de atención de traumatismos en 11 hospitales. Arias destacó que, si bien el personal sanitario local demostró un compromiso, la falta crónica de medicamentos e insumos fue el principal cuello de botella. De salvar vidas a atender urgencias por hacinamiento y epidemiasVista aérea de daños tras el doble terremoto en Caraballeda, estado de La Guaira (Venezuela). Foto:AFPDe igual manera, confirmó que desde principios de esta semana el perfil de la emergencia cambió: la llegada de pacientes con traumatismos físicos ha disminuido notablemente, dando paso al aumento en el ingreso de personas fallecidas y a la urgente necesidad de atender a los damnificados.Actualmente, el gobierno reporta la instalación de 87 campamentos de refugiados que albergan a unas 14.600 personas. Es allí, en el hacinamiento y la precariedad de los asentamientos improvisados, donde se concentra el mayor temor de los expertos: las epidemias.Estos son los principales riesgos sanitarios detectados por MSF tras el doble terremoto en Venezuela:Enfermedades de transmisión hídrica: Arias recuerda que el cólera es una enfermedad que suele aparecer en este tipo de siniestros, rememorando las crisis posteriores a los terremotos de Haití (2010) y Siria-Turquía (2023).Enfermedades transmitidas por vectores: La proliferación de mosquitos en zonas costeras como La Guaira y Naiguatá eleva el riesgo de dengue, zika y chikungunya.Brotes por hacinamiento y baja vacunación: Casos de sarampión, difteria, tosferina y sarna se mantienen bajo estricta vigilancia epidemiológica.Para mitigar estos escenarios, las clínicas móviles de MSF recorren diariamente los refugios distribuyendo pastillas potabilizadoras de cloro, instalando sanitarios portátiles y entregando kits de higiene básica .Solidaridad civil y salud mental: las secuelas invisibles de enfrentar una catástrofeFrente a los retrasos logísticos del Estado en la remoción de escombros y distribución de ayuda en los momentos iniciales, Arias ensalzó la "inmensa solidaridad de la población", manifestada en ciudadanos organizados que transportaban agua, comida y herramientas en motocicletas, o removían estructuras con sus propias manos.El representante de MSF hizo un llamado urgente a no descuidar la salud mental. El trauma del sismo, las pérdidas materiales y el duelo masivo han detonado cuadros severos de ansiedad e insomnio en las comunidades."Las fases del duelo son normales. Es vital que la población busque ayuda psicológica y que verifique las informaciones para evitar la propagación de noticias falsas que solo generan más pánico", concluyó, cerrando con un mensaje de resiliencia sobre la capacidad del país para reponerse de la tragedia. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.