La ruta de los migrantes cubanos a través de la Amazonía brasileña, hasta llegar a ciudades como Goiânia, São Paulo, Curitiba, Florianópolis y Joinville, está marcada por la clandestinidad. Los cubanos son víctimas de un sistema de explotación. La mayoría ingresa legalmente, tras pasar por la Policía Federal en la frontera y presentar una solicitud de refugio. Sin embargo, la logística del viaje está controlada por una red que la Policía Federal considera criminal, con sospechosos en Cuba, Surinam, Guayana Francesa y Brasil.Una investigación de la Policía Federal en Amapá identificó a 20 "pirateros" que transportan migrantes desde su llegada a Oiapoque. Solo uno de ellos movió el equivalente a US$ 1,5 millones en operaciones financieras atípicas durante dos años. Algunos migrantes fueron abandonados entre Oiapoque y Santana por negarse a pagar hasta US$ 350. Conductores armados y motociclistas vigilaban las rutas, generalmente durante la madrugada.
Según la Policía Federal, los "pirateros" desempeñan un papel central en delitos como tráfico ilícito de migrantes, extorsión, lavado de dinero y cambio ilegal de divisas, actuando como enlace con redes transnacionales. En septiembre de 2025 se lanzó una operación para frenar la explotación, pero los flujos volvieron a la normalidad ya en noviembre.







