Recibir una empresa familiar por donación no termina el día de la firma. Aunque la operación pueda beneficiarse de una reducción fiscal importante, el hijo que recibe el negocio debe cumplir una condición clave durante los años siguientes: mantener la adquisición durante el plazo legal exigido. Si no lo hace, la ventaja aplicada inicialmente puede quedar en entredicho.Ese periodo de mantenimiento puede ser determinante para conservar los beneficios fiscales de la donación. ¿Qué ocurre si el hijo vende la empresa antes de tiempo? ¿Puede Hacienda reclamar los impuestos que no se pagaron? ¿Y puede verse afectado también el IRPF del donante? Para resolver estas dudas, La Vanguardia ha consultado a Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, y a Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats.Una condición que sigue después de la donaciónLa aplicación de los beneficios fiscales no depende solo de cumplir los requisitos en el momento de donar la empresa familiar. También exige que quien recibe el negocio mantenga la adquisición durante el periodo previsto por la normativa. En Catalunya, según explica Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, ese plazo es de 10 años desde la transmisión.Durante ese tiempo, el donatario debe conservar lo recibido y no realizar actos de disposición u operaciones societarias que, directa o indirectamente, provoquen una rebaja sustancial del valor de la adquisición. La finalidad de la reducción es favorecer la continuidad del negocio familiar, no una transmisión con ventaja fiscal seguida de una desinversión rápida.Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats, también recuerda que el hijo debe mantener la empresa durante el plazo legal exigido por la normativa aplicable. Si transmite la empresa antes de finalizar ese periodo, puede perder los beneficios fiscales aplicados en la donación.¿Qué puede reclamar Hacienda?Si el requisito de mantenimiento se incumple, la Administración puede regularizar la operación. Eso significa que puede reclamar la parte del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones que no se pagó en su momento por haber aplicado la reducción fiscal, junto con los intereses de demora correspondientes.Joana Marín, directora y abogada del Bufete Marín Fonseca, advierte de que el donatario puede perder toda la reducción del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, sin que esta se prorratee. Es decir, no se pierde solo una parte del beneficio en función del tiempo incumplido, sino que la regularización puede afectar a la reducción aplicada.Además, el incumplimiento puede tener consecuencias para el donante. Según Marín, si el incumplimiento del plazo de mantenimiento es atribuible al donatario, puede afectar al diferimiento de tributación del IRPF del donante, que tendría que tributar por la ganancia patrimonial generada con la donación.No solo vender: también reducir el valorEl riesgo no se limita a una venta directa de la empresa familiar. Durante el periodo de mantenimiento, también pueden generar problemas determinadas operaciones societarias o actos de disposición que reduzcan de forma sustancial el valor de lo recibido.Marín recuerda que el donatario no debe realizar operaciones que, directa o indirectamente, den lugar a una rebaja sustancial del valor de la adquisición. Esto puede incluir decisiones que, aunque no supongan una venta inmediata del negocio, alteren la estructura o el patrimonio recibido y comprometan el cumplimiento de las condiciones fiscales.Por eso, las expertas recomiendan revisar cualquier operación relevante antes de ejecutarla durante ese plazo. Una venta, una reestructuración mal planteada o una disposición de activos puede convertir una donación inicialmente bonificada en una regularización con impuestos, intereses y posibles consecuencias para ambas partes.Así pues, la donación de una empresa familiar no debería analizarse solo antes de firmar, sino también en los años posteriores. Si el hijo que recibe el negocio prevé vender, reorganizar la sociedad o modificar sustancialmente su estructura, conviene revisar antes si esas decisiones pueden afectar a los beneficios fiscales aplicados.La clave está en no tratar el plazo de mantenimiento como un trámite menor. Durante esos años, la continuidad de la empresa y la conservación del valor adquirido pueden ser tan importantes como los requisitos cumplidos el día de la donación.
10 años: el plazo que puede cambiar la factura fiscal al recibir una empresa familiar
El hijo debe mantener la adquisición durante el periodo legal exigido; si incumple, Hacienda puede reclamar impuestos, intereses y afectar también al IRPF del donante









