Un padre quiere ayudar a su hijo y decide donarle una cartera de fondos de inversión valorada en 50.000 euros. A simple vista, puede parecer una operación similar a hacerle una transferencia por ese mismo importe. El hijo recibe un patrimonio y tendrá que liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Pero hay una diferencia importante: si esos fondos han subido de valor desde que se compraron, la donación también puede tener consecuencias fiscales para quien los entrega.El motivo es que Hacienda puede considerar que, aunque no haya una venta ni el padre reciba dinero a cambio, la donación de un activo con plusvalía latente genera una ganancia patrimonial en el IRPF del donante. Es decir, no solo tributa quien recibe los bienes. También puede hacerlo quien los dona. Para entender cuándo ocurre, qué diferencia hay entre donar dinero y donar inversiones, y por qué conviene calcular bien la operación antes de mover el patrimonio, La Vanguardia ha consultado a Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats, especializada en la materia.No es lo mismo donar dinero que donar inversionesLa diferencia clave está en el tipo de bien que se entrega. Cuando unos padres donan dinero a un hijo, el foco fiscal suele estar en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que debe pagar quien recibe la cantidad. En estos casos, la base imponible es, en términos generales, el importe donado, sobre el que se aplican las reducciones, tarifas o bonificaciones previstas por cada comunidad autónoma.Pero la situación cambia cuando lo que se dona no es dinero en efectivo, sino un activo financiero. “En muchos casos lo que se dona son activos financieros con plusvalía latente, es decir, cuyo valor ha aumentado desde que se compraron”, explica Patricia Ebrat, abogada de Ebrat Advocats. En estos casos, la donación no solo tributaría por el Impuesto sobre Donaciones, que corresponde al hijo, sino que también podría estar gravada en el IRPF del padre o la madre que realiza la donación.El ejemplo más habitual es el de unos fondos de inversión o unas acciones compradas hace años por un importe inferior al valor actual. Si el padre los adquirió por 20.000 euros y ahora los dona cuando valen 50.000, la diferencia puede considerarse una ganancia patrimonial para el donante. Aunque no haya vendido los activos ni haya recibido dinero por ellos, Hacienda puede entender que esa plusvalía se ha puesto de manifiesto en el momento de la donación.El impuesto que puede pagar el padre aunque no cobre nadaEsta es una de las cuestiones que más dudas genera. En una donación de dinero, el padre o la madre entregan una cantidad que ya forma parte de su patrimonio y, en principio, no obtienen una ganancia por el simple hecho de transferirla. En cambio, cuando se dona un activo que se ha revalorizado, la ley puede entender que se ha producido una alteración patrimonial.La consecuencia práctica es que el donante puede tener que declarar en su IRPF la diferencia entre el valor de adquisición y el valor del bien en el momento de la donación. Es decir, si compró unas participaciones por 20.000 euros y las dona cuando valen 50.000, la ganancia patrimonial sería de 30.000 euros. Esa ganancia no la paga el hijo, sino el padre o la madre que transmite el activo.La paradoja es evidente: el donante no ha vendido nada ni ha recibido dinero en su cuenta, pero puede tener que asumir una factura fiscal por una ganancia que Hacienda considera realizada en el momento de la donación. Por eso, los expertos recomiendan no tratar estas operaciones como una simple transferencia familiar y revisar antes el coste fiscal completo.Antes de donar, conviene hacer dos cálculosAntes de donar fondos, acciones u otros activos financieros a un hijo, conviene hacer un doble cálculo. Por un lado, cuánto pagará quien recibe los bienes por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Por otro, qué impacto tendrá la operación en el IRPF de quien dona, especialmente si esos activos han acumulado una plusvalía importante con el paso del tiempo.La diferencia puede ser relevante. Donar 50.000 euros en efectivo y donar un fondo valorado en 50.000 euros no siempre tienen el mismo coste fiscal. En el primer caso, el análisis suele concentrarse en el impuesto que paga el hijo. En el segundo, puede aparecer también una factura para el padre o la madre por la ganancia acumulada desde la compra del activo.Por eso, la recomendación de los expertos es planificar la operación antes de ejecutarla y no limitarse a mover los bienes de una cuenta a otra. En función del tipo de activo, del valor de compra, del valor actual y de la normativa autonómica aplicable, la forma de ayudar a un hijo puede tener consecuencias fiscales muy distintas.