Hay montañas que los catalanes han coronado durante toda la vida con la certeza de que superaban los 3.000 metros, pero los mapas tradicionales elaborados mediante métodos clásicos no las consideran como tales, ya que pueden contener algún cálculo impreciso. Ante esta realidad, un grupo de amigos y profesionales de la topografía decidió unir fuerzas en el proyecto Sostremetries, con el objetivo de resolver algunas incertidumbres sobre la altitud de las montañas y elaborar una nueva lista de los tresmiles del Pirineo. PublicidadCon una pasión inagotable por el territorio y tecnología de precisión centimétrica, estos ingenieros están cuestionando la lista de cumbres pirenaicas al descubrir que algunos "tresmiles de toda la vida" son en realidad antecimas y que, por el contrario, otras merecen ocupar su lugar en este selecto grupo. En los próximos días, el equipo podría dar un paso decisivo para confirmar un nuevo tresmil en territorio catalán.El proyecto nació con la intención de dar a conocer un poco mejor la profesión del equipo humano que hay detrás de la iniciativa. "Creemos que es una de las grandes desconocidas dentro de las ingenierías y, sin embargo, está muy presente en el día a día de muchos ámbitos más allá de la construcción y la ingeniería civil, que son las dos facetas que quizá la gente conoce mejor", explica David Segura, responsable de la auscultación topográfica de Sostremetries. Sus integrantes son apasionados de la montaña y del territorio, con conocimientos y una trayectoria profesional de más de veinte años. "Decidimos combinar esas dos vertientes para tratar de resolver las incertidumbres sobre la altitud de las montañas".El verano es la época del año que el equipo aprovecha para realizar el trabajo de campo. La jornada comienza muy temprano, "a menudo antes del amanecer", para aprovechar al máximo las horas disponibles, ya que se trata de un proyecto completamente altruista que deben compaginar con sus familias, sus trabajos y sus obligaciones. Además del reto de la conciliación, Segura señala que también existe una exigencia física: cargar mochilas en las que, además del material habitual de montaña, transportan trípodes, antenas GNSS de alta precisión para recibir señales de los satélites de navegación global, cedidas por EMLID-Mendilur, y, sobre todo, toda la cartografía y el conocimiento del lugar que van a medir. "A menudo son cumbres poco conocidas y a las que la gente apenas asciende porque no figuran en ninguna lista de tresmiles", comenta en referencia a las montañas que están estudiando en el Pirineo."Una vez en la cima, el trabajo pasa a ser estático y riguroso", relata el responsable. Lo primero que hacen es instalar la antena exactamente sobre el punto más alto. A menudo es necesario realizar un minucioso estudio visual para determinar qué bloque de roca fijo al terreno constituye realmente el punto culminante, ya que no sirven como referencia los hitos, las cruces ni otros elementos instalados por el ser humano en la cima. La antena GNSS debe permanecer perfectamente estacionada registrando datos de los satélites durante un mínimo de treinta o cuarenta y cinco minutos para garantizar una "precisión centimétrica". Publicidad"Durante ese tiempo pasamos frío o calor, soportamos el viento y cruzamos los dedos para que no estalle una tormenta eléctrica que nos obligue a abortar la medición. También aprovechamos para comer y, sobre todo, para conversar tranquilamente, sin las prisas del día a día", explica Segura.Una vez recopilada toda la información, ya en la oficina, llega el momento de realizar todos los cálculos y el posprocesado necesarios para obtener los datos exactos de la cima. Con todos los resultados sobre la mesa, es cuando puede decidirse si pasa a formar parte de la lista de los tresmiles del Pirineo elaborada por Sostremetries o queda fuera de ella. Se trata de un proyecto "totalmente transparente, que nació con una vocación positiva y para sumar", por lo que sus responsables verían con buenos ojos colaborar con instituciones como el Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC). "Ahora mismo todavía tenemos pendiente de finalizar el proyecto The Pyrenean 3000ers y, cuando esté terminado, seguro que encontraremos el momento para sentarnos con ellos y ver cómo podemos colaborar", afirma Segura, quien precisa que, por el momento, el ICGC no utiliza sus datos.PublicidadDe hecho, el estudio del Pirineo que lleva a cabo este proyecto se basa inicialmente en los datos LiDAR publicados por el ICGC y por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), tanto el español como el francés. "Esta tecnología nos permite disponer de una nube de puntos con una densidad de unos quince puntos por metro cuadrado de todo el Pirineo", explica Segura, lo que supone un volumen de información enorme que analizan en busca de los objetivos que después será necesario medir sobre el terreno para obtener una precisión aún mayor.Una vez sobre el terreno, la tecnología GNSS de "última generación" marca la diferencia. Se trata de receptores capaces de captar simultáneamente toda la información transmitida por las distintas constelaciones de satélites de posicionamiento (GPS, GLONASS y Galileo). Posteriormente, durante la fase de posprocesado en la oficina, cruzan los datos registrados con los proporcionados por las estaciones permanentes de referencia repartidas por todo el territorio por distintos organismos públicos, como el ICGC. De este modo, al resolver los triángulos formados por la posición de su antena, el satélite y la antena de la estación permanente, pueden corregir pequeñas distorsiones de la señal registrada y alcanzar una precisión centimétrica en la determinación de la altitud.Podemos corregir pequeñas distorsiones en la señal grabada para conseguir una precisión centimétrica en altitudUn nuevo tres milEl proyecto espera confirmar en los próximos días si existe un nuevo tresmil catalán, aunque por el momento no ha revelado de qué cima se trata. En la actualidad, las cumbres que superan los 3.000 metros en el territorio del Principado de Catalunya son once: Pica d'Estats, Pic Verdaguer, Punta Gabarró, Pic de Comaloforno, Besiberri Sud, Besiberri Nord, Punta Alta de Comalesbienes, Rodó de Canalbona, Tuc de Molières, Pic de Sotllo y Agulla Nord de Malavesina. No obstante, por su proximidad y pertenencia al macizo de la Pica d'Estats, consideran que también podrían incluirse el Montcalm y el Cap de la Coma de Riufred, situados en el departamento francés de Ariège, en la región de Occitania, lo que elevaría el total a trece cumbres. Por otro lado, sus mediciones han descartado como tresmiles el Besiberri del Mig (ninguna de sus dos puntas, por no cumplir el requisito de prominencia), la Punta de Passet, la Punta de Leishiti y el Sotllo Nord, también por falta de prominencia."El debate siempre es bienvenido; significa que el tema que plantea nuestro proyecto despierta interés", celebra Segura, quien asegura que siempre responden a las cuestiones que les plantean y participan en todas las charlas y encuentros a los que son invitados porque "nos encanta hablar de montaña, y más aún desde la perspectiva topográfica". Como especialistas en medición, defienden la solidez de sus datos y explican con detalle cómo los obtienen. "Más allá del dato numérico, el resto son debates sobre los que podemos tener una opinión, pero que escapan a nuestro ámbito. Es el caso de cuestiones como la toponimia, las fronteras políticas o la delimitación territorial. Nosotros tratamos la cordillera de los Pirineos como un único elemento indivisible y aportamos datos numéricos precisos y objetivos", sostiene uno de los miembros del proyecto.PublicidadPara Segura, encontrarse a las puertas de confirmar un nuevo tresmil supone "una mezcla de sensaciones". Defiende que creen firmemente que una montaña "no debería ser más o menos atractiva por superar o no los 3.000 metros, o por figurar o no en una lista". Al mismo tiempo, viendo el apoyo que están recibiendo tanto de compañeros de profesión como, cada día más, de numerosos alpinistas, se consideran unos privilegiados por poder desarrollar esta labor. "De alguna manera estamos haciendo algo importante y que trasciende", celebra Segura.No debería ser más o menos atractiva por superar o no los 3.000 metros, o por figurar o no en una listaLa repercusión y la dimensión que está alcanzando el proyecto hacen que afronten cada medición "con plena conciencia de su importancia". Por ello, Segura explica que quieren compartirla con todas las personas que deseen acompañarlos para intentar "repetir el éxito" de la salida del verano pasado. El representante de Sostremetries recuerda que entonces convocaron a más de cuarenta profesionales de la topografía de distintos puntos del territorio para comprobar si la Tuca de Culebras debía incorporarse a la lista de los tresmiles del Pirineo.Una vez confirmado —o descartado— este último tresmil, aseguran que ya no quedará ninguna otra cima por verificar para determinar si debe incorporarse o no a la lista. "Hemos revisado con muchísimo detalle los datos LiDAR de todo el territorio e incluso ya nos hemos desplazado para medir sobre el terreno todos los demás candidatos potenciales, y ninguno de ellos cumple los requisitos", explica Segura. No obstante, adelanta que en Aragón y en Francia "sí habrá importantes novedades que esperamos poder confirmar y dar a conocer muy pronto".PublicidadEl papel del cambio climáticoAunque a primera vista pueda no parecerlo, las montañas son elementos en constante evolución, algo que puede explicar las variaciones de altitud detectadas en algunas cumbres. "El simple impacto de un rayo sobre el punto más alto de una montaña podría fracturar esa roca y hacer que dejara de ser un tresmil, como podría ocurrir con el Pico Inferior de Gías, que supera los 3.000 metros por solo 59 centímetros", explica Segura.No obstante, desde Sostremetries admiten que el cambio climático "está, sin duda, redibujando el perfil de las montañas, sobre todo el de las más expuestas". Segura señala que el deshielo que está sufriendo el Pirineo está dejando al descubierto agujas y cimas que hasta hace pocos años permanecían protegidas por nieves permanentes. Además, como la altitud de las montañas se calcula con respecto al nivel del mar, "si este asciende, la diferencia respecto a las cumbres disminuirá".Según los estudios realizados por Sostremetries, aproximadamente tres de cada cuatro cumbres presentan un error de cota de hasta cinco metros, mientras que en una de cada cuatro el error supera esa cifra y llega, por ejemplo, a los 31 metros del Pic de Le Bondidier. "Eso no significa que toda la cartografía de la que disponemos sea incorrecta; que nadie tire ahora los mapas que tiene en casa", advierte Segura. Según explica, estas diferencias son consecuencia de los métodos clásicos empleados para elaborar los mapas antes de la aparición de las tecnologías actuales, unidos al hecho de que el objetivo principal de un mapa no es representar con la máxima exactitud la altitud de cada punto, sino ofrecer al usuario una visión general del territorio que le permita, por ejemplo, elegir la mejor ruta para desplazarse de un lugar a otro. "Y esto ocurre tanto en el Pirineo como en cualquier otra cordillera", añade.PublicidadSegura destaca que hay dos casos que les han emocionado especialmente: el de la Tuca de Culebras y el del Pico Maldito. "Se trata de dos tresmiles principales con una enorme tradición alpinística, cumbres de toda la vida que, tras medirlas sobre el terreno con la mejor tecnología disponible, resultó que no eran más que antecimas de otra cima superior y muy próxima, en estos casos el Vallibierna y el Astorg, respectivamente", explica el experto.Por ahora, este es el único proyecto en el que trabaja el equipo de Sostremetries. "Es un proyecto del que estamos disfrutando muchísimo en cada una de sus etapas", afirma Segura, recordando que comenzó como una excursión matinal entre cinco amigos y que ha ido creciendo "muy rápidamente". "Queremos mantener los pies en el suelo, porque sacarlo adelante exige un compromiso enorme y no siempre es fácil compaginarlo con la familia y el trabajo. Pero si hemos llegado hasta aquí, después de elaborar la lista de los dosmiles de Córcega y ahora la de los tresmiles del Pirineo, quién sabe dónde estaremos el próximo verano", aventura este miembro del equipo, que, sin duda, seguirá ascendiendo montañas, superen o no los 3.000 metros.
El mapa creado por voluntarios que revela los auténticos picos de 3.000 metros en el Pirineo catalán
Tras años de mediciones, un proyecto altruista está a punto de confirmar una nueva cima catalana que podría alterar la lista oficial.








