En las últimas tres semanas los Grupos de Rescate Especial de Intervención en Montaña de la Guardia Civil —los GREIM— han rescatado a más de 60 personas, que habían sufrido percances diversos en la montaña, con picos de hasta 20 rescates en un día. La temporada estival montañera ha comenzado y, con ella, la masificación de las cumbres, las imprudencias, los excursionistas poco preparados, los instagramers que no miden dónde se meten en busca de una foto y los motivados que sobrevaloran sus capacidades.
“Antes teníamos un mes y medio de temporada alta, de mediados de junio a finales de agosto. Ahora la temporada empieza a primeros de junio y acaba en otoño, por lo menos en el Pirineo Aragonés. Si hay más gente, hay más probabilidades de que sucedan cosas”, cuenta Marta Ferrer, coordinadora de Montaña Segura, una campaña de prevención de accidentes en el medio natural fruto de la colaboración entre el Gobierno de Aragón, Aramón y la Federación Aragonesa de Montañismo.
Un paseo rápido por internet muestra la dimensión del problema año tras año. Llega el verano y los rescates en montaña disparan. Es cuestión de estadística, recalcan los expertos, pero también de gente inexperta que acude a la montaña con poca preparación y acaba extraviándose o, en el peor de los casos, teniendo un accidente, cuentan los profesionales del sector.







