El 25 de junio de 2026, los Castellers de Barcelona hicieron historia descargando un 3 de 7 a 3.450 metros de altitud en el Jungfraujoch, conocido como el Top of Europe y enclavado en la cabecera del majestuoso glaciar de Aletsch. Más allá del récord alcanzado, la organización de la expedición revela a La Vanguardia un entramado logístico complejo.A menudo, las grandes gestas nacen de pequeñas casualidades. Todo empezó en julio de 2025 con un mensaje de WhatsApp. “Hola. Me llamo Cris Gallardo, trabajo en la oficina de turismo de Suiza, y me gustaría valorar la posibilidad de hacer un taller de castellers”, escribió el responsable de marketing (38 años) buscando una dinámica de teambuilding para socios suizos en Barcelona. Al otro lado, Jordi Planas (31), responsable de Relaciones Públicas de la colla, dio un vuelco al enfoque: “Me ha llamado la atención tu mensaje porque el próximo junio estamos mirando de organizar un viaje para apadrinar a nuestros fillols [ahijados], los Castellers de Lausana”, respondió.A partir de ahí, la conversación fue ganando altura, literalmente. “Cuando Jordi me dijo: ‘Mira, he hablado con mi compañero de Lausana y hemos pensado que quizá podíamos subir al Glacier 3000, que es una montaña que está muy cerca’. Y pensé: '¿Y si hacemos una cosa más ambiciosa? ¡Intentamos batir un récord!'”, recuerda Gallardo.Lee tambiénDe esta casualidad se gestó el reto en la Jungfrau, pero hacerlo aceptar en Suiza no fue nada fácil. Linda Williner, Sales Manager de la región, llegó a pensar que estaban “locos”. La reticencia helvética nacía de una sensibilidad por la seguridad, acentuada por el trágico incendio de la pasada Nochevieja en Crans-Montana, donde perdieron la vida 41 personas. Para vencer el escepticismo y conseguir la luz verde, Planas tuvo que hacer pedagogía defendiendo que “la ratio de accidentes en el mundo casteller es casi la misma que hay en un partido de fútbol”.Una vez superado el escepticismo alpino, el reto organizativo se desbordó rápidamente. “Pasamos de una previsión inicial de unas cien personas a ser finalmente 183”, confiesa orgulloso Planas al recordar cómo la ilusión se contagió por toda la colla. Este volumen monumental convirtió la logística en un auténtico rompecabezas, obligando a fragmentar la expedición en aviones, autobuses y coches particulares. Pero si un detalle ilustra la ilusión de este viaje, es la determinación de cuatro miembros de las camisas vermelles que cubrieron el tramo de unos 250 km desde Albertville (Francia) hasta Interlaken (Suiza) pedaleando en bicicleta.Fue muy emocionante hacer una cosa tan espectacular en un entorno tan bestia”Jordi PlanasAsumir este éxodo implicaba un coste casi inasumible para la colla. Para cuadrar los números, las familias tuvieron que rascarse el bolsillo, asumiendo unos 50 euros por cada trayecto y en torno a un 30% del coste total del alojamiento, mientras la colla asumía una buena parte del gasto. El gran apoyo económico fue el corporativo. Por un lado, la oficina de Turismo de Suiza cubrió “algunas dietas y los desplazamientos por Suiza” con una decisión de marcado trasfondo medioambiental con “el uso exclusivo del Swiss Travel Pass en trenes públicos”, comenta Gallardo, una fórmula que, sumada a la ayuda de Som Connexió e ILovePDF, hizo viable la gesta.Un operador de cámara atendido por un sanitarioCedida por Turismo de SuizaY llegó el momento de la verdad. A 3.450 metros de altitud, el paisaje del glaciar de Aletsch es tan majestuoso como hostil. Hacia las 12.30 horas, con la temperatura rondando los 10 grados con sol, la presión atmosférica reduce el oxígeno disponible casi en un tercio respecto al mar. Las condiciones de la alta montaña impusieron un escenario exigente.“Daba la sensación de que había sido fácil, cuando realmente era un reto. Había un gran trabajo detrás. La logística funcionó correctamente, pero hubo bajas que no se vieron por las imágenes”, confiesa Gallardo al recordar los imprevistos de la mañana. La alta montaña pasó factura, provocando mareos, la evacuación de un casteller por mal de altura y el ahogo de un operador de cámara que “paró porque le costaba respirar” y fue atendido por los servicios médicos. A este desgaste físico se sumó un susto logístico interno de la colla; se habían descuidado las botellas de agua reutilizables. Ante la emergencia de hidratar la expedición, el responsable de márketing no se lo pensó dos veces: “Targetazo y para abajo”. Sacó su propia tarjeta de crédito para comprar rápidamente 80 botellas (a 6 francos suizos cada una).Me imagino siendo un abuelo y explicándole a mis nietos que su abuelo llevó a 200 catalanes a Suiza y montó un castell a 3.450 metros de altura. Me llevo un recuerdo inolvidable”Cris GallardoUna vez hidratados, con la pinya posicionada y cerrada sobre el “tatami” de nieve, el desgaste físico castigó a unos protagonistas a menudo invisibles pero imprescindibles. Tal como señala Jordi Planas, “los que más sufrieron la altitud y la falta de oxígeno fueron los grallers”. Esto se debe no solo a la gran exigencia de soplo que requiere el instrumento, sino porque la altitud y el frío alteran “completamente el comportamiento y la vibración de la misma caña” de las grallas.Jordi Planas en el local de los Castellers de BarcelonaJúlia SalvadorAl descargar el último castell en una diada del todo inusual y en el último toc de gralla, el estallido de euforia y el alud de abrazos sustituyeron la presión acumulada. Para Planas, el momento fue “liberador” después de tantos nervios por la logística y la incertidumbre meteorológica; “fue muy emocionante hacer una cosa tan espectacular en un entorno tan bestia”, confiesa. A su vez, a Gallardo se le puso “la piel de gallina”. Más allá del récord, a Gallardo le emocionaba el factor humano de la experiencia: “Ver un colectivo donde hay abuelos y niños, todas las teclas de la sociedad, trabajando codo con codo es brutal”.Al día siguiente. La gira aún guardaba espacio para la solidaridad improvisada. De camino en tren hacia Montreux, con el GoldenPass Express, Cris Gallardo leía las noticias sobre el devastador terremoto en Venezuela: “A nivel humanitario, me surgió cómo hacer un pequeño gesto de solidaridad”, recuerda, y empezó a “mover hilos por WhatsApp” a contrarreloj hasta conseguir la enseña venezolana. La actuación culminó con un emotivo pilar, en la explanada del Museo Olímpico de Lausana, donde la enxaneta desplegó esta bandera, arrancando los aplausos de un público entregado.El pilar mostrando la bandera venezolanaCedida por Turismo de SuizaAl final, más allá de haber conseguido la imagen poética de un “Unesco sobre otro Unesco”, el hito deja un legado íntimo imborrable. . “Ha sido un proyecto muy vivo y con muchas emociones”, resume Gallardo. Resume a la perfección su reflexión personal: “Me imagino siendo un abuelo y explicándole a mis nietos que su abuelo llevó a 200 catalanes a Suiza y montó un castell a 3.450 metros de altura. Me llevo un recuerdo inolvidable”, confiesa.El interés estratégico de SuizaLa apuesta de Turismo de Suiza para financiar la movilidad interna de casi 200 castellers no es solo una cuestión de simpatía cultural, sino que responde a una clara estrategia de mercado. Según el informe oficial de la entidad de 2025, España es el undécimo mercado emisor más importante para el país alpino, superando el medio millón de pernoctaciones anuales (517.000). Además, un 54,6% de estos viajeros visitan Suiza por primera vez. En este contexto, vincular los espectaculares escenarios alpinos —como la región de la Jungfrau y Riviera-Pays-d'Enhaut— con la épica y la emotividad de una tradición tan arraigada como los castells supone una campaña de promoción para captar la atención de este gran grueso de público.Los grallers de Barcelona en un momento de la diadaCedida por Turismo de SuizaEl histórico 3d7 en el Jungfraujoch, a 3.450 metros de altitudOriol Bosch / ACNLa prensa cubriendo el hito históricoCedida por Turismo de SuizaFoto grupal tras la diada histórica en el JungfraujochCedida por Turismo de SuizaPanorámica de la cabecera del glaciar Aletsch en el Jungfraujoch 25 junio 2026Cedida por Turismo de SuizaLa expedición se trasladó de Interlaken hasta Montreux con el tren panorámico GoldenPass ExpressCedida por Turismo de SuizaVarios castellers capturan el paisaje alpino con sus teléfonos móviles desde el GoldenPass ExpressCedida por Turismo de SuizaRedactor y uno de los portadistas.Colegiado por el Col·legi de Periodistes de Catalunya.
Así se organizó el hito histórico de levantar el castell a mayor altitud en el 'Top of Europe'
'La Vanguardia' habla con los responsables de la expedición cuando se cumple un mes de la gesta de los castellers de Barcelona







